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Libro oportuno sobre Francisco de Albear Alexis Schlachter Que en un pequeño archipiélago caribeño como Cuba, colonia de España, se gestara una obra maestra en la ingeniería mundial del siglo XIX, constituye hecho más que notable, sorprendente. Más aún cuando se tiene en cuenta que fue la inteligencia y tenacidad de un cubano de pura cepa, nacido en el Morro habanero, como Francisco de Albear y Fernández de Lara, quien obtuvo para nuestra Patria Medalla de Oro de la Exposición Universal de París de 1878 por el acueducto que aún hoy, en pleno siglo XXI, continúa llevando su nombre como justo reconocimiento de las generaciones actuales a un ingeniero singular. Este martes como hermoso homenaje de recuerdo a quien dio lustre mundial a la Ingeniería cubana fue presentado en el Museo Carlos J. Finlay el libro titulado El Acueducto Albear de La Habana: una obra maestra, del doctor Rolando García Blanco y colaboradores. A cargo de la editora Científico-Técnica muestra de manera amplia, profunda y bien documentada, la trayectoria y el mérito de Albear en la creación técnica de un acueducto sin paralelo a nivel mundial para el momento de su terminación en el año 1893. Los autores del libro trabajaron en la investigación de los siguientes puntos de interés histórico y especializado: delimitar la situación del abasto de agua existente hasta la época en que irrumpe la genial visión ingeniera de Albear, valorar la formación profesional de este insigne cubano, realizar un análisis científico-técnico del Proyecto de conducción a La Habana de las aguas de los manantiales de Vento y compararlo con otros de diferentes ciudades del mundo, así como acometer un estudio del complejo proceso constructivo de dicho acueducto entre 1858 y 1893, en medio de adversas circunstancias enmarcadas en el convulso período de la Guerra de los Diez Años y la posterior preparación de la Guerra Necesaria encabezada por José Martí. |
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