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Impacto de la medicina cubana Esperanza y vida se mojan en el río Gambia Texto y foto: OSCAR BRAVO
FONG Cada día en el muelle, los pescadores venden sus camarones y mariscos. Cuando el viento seco resume olor a salitre, en Banjul, capital de Gambia, uno tiene la impresión de seguir instalado en la costera Cape Coast, de Ghana, o quizás en la Isla de Bioko ecuatoguineana.
El atardecer en esta época de intensas lluvias y de mosquitos se hace testigo del desembarco constante de mercancías y lugareños en ferry a lo largo del río Gambia. Sus fuentes se encuentran en las tierras altas de Futa Yallon, en la República de Guinea, y fluyen por el Sureste de Senegal hasta alcanzar la pequeña República de Gambia, a la que da nombre. De ahí se desplaza hasta el Océano Atlántico, con sus mil recovecos y un pintoresquismo digno de ser pintado. Con 11 295 kilómetros cuadrados de superficie, la Gambia es uno de los estados más pequeños del África continental, tipificado por sus producciones agrícolas de maní, cultivado en suelos arenosos, y también con pobre infraestructura industrial. LA ATENCIÓN INFANTIL Muchos coinciden en que a poco más de dos años de la implantación del Programa Integral de Salud (PIS) en la Gambia, con la presencia actualmente de 246 colaboradores médicos cubanos, el panorama sanitario en la población —más de un millón 600 000 habitantes— hoy es otro. La brigada cubana desde el inicio del PIS hasta junio de este año realizó más de un millón 969 700 consultas médicas, distribuidas en consultas externas, atención de ingresados y en el cuerpo de guardia. Ponderan este gran esfuerzo las 19 351 intervenciones quirúrgicas practicadas, de ellas el 45,6% mayores. Si en 1997 la tasa de mortalidad infantil era de 121 defunciones por cada mil nacidos vivos, esta cifra se redujo en un 34% en centros cubiertos completamente por cooperantes cubanos, según estudios desarrollados en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacionales. Al cierre del 2001 se constató también que la mortalidad materna disminuyó en 45 puntos en relación con el año 1997, y continúa descendiendo en lo que va del actual. En uno de los hospitales más importantes del país, el Royal Victoria, ubicado en el corazón de Banjul, la capital, funciona un nuevo servicio de Neonatología. Allí laboran, junto al personal nativo, la doctora guantanamera Clara Guerrero, y la enfermera bayamesa María Luisa Quiñones Fong. "Esta sala, a pesar de que es abierta y no dispone de todas las condiciones, la inauguramos en octubre del 2000. Contamos con 14 incubadoras y cunas, pero ingresamos casi el doble de los bebés porque la demanda es mayor a la capacidad real. Alojamos hasta tres niños en una sola cuna. Al lugar son remitidos prematuros con bajo peso al nacer y también casos patológicos", apunta María Luisa, especialista en Neonatología desde hace 17 años y fundadora aquí de este importante servicio. PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN La mayor parte de los colaboradores cubanos y autoridades gambianas coincide en que uno de los mayores éxitos alcanzados por la brigada es que se ha logrado en corto tiempo dar cobertura asistencial de un 98% en todo el país, lo cual permite una atención médica de mejor calidad y adecuada accesibilidad y equidad en los servicios sanitarios en los territorios. Antes de la implantación del PIS, la nación subsahariana contaba con solo 18 médicos nativos y 20 técnicos de otras nacionalidades como Nigeria y Egipto, en su mayor parte ubicados en la capital. Mientras desandamos las riberas pantanosas del río Gambia, actualmente gran ruta de transporte fluvial y que otrora se utilizó por los ingleses en el comercio de esclavos, las pequeñas y medianas embarcaciones de pescadores y mercantes van y vienen de un lugar a otro. Raudos como el viento, entre sus pasajeros transitan médicos cubanos, quienes con alegría, se desplazan hasta las comunidades, donde son más útiles. En tanto, las olas los columpian como en brazos potentes agradecidos. |
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