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14/10/2002
Portada de hoy

Ojalá San Salvador tenga mejor dicha

Los Juegos necesitan de sus atletas

Oscar Sánchez

A la sombra de la historia habría que reconocer que los Juegos Centroamericanos y del Caribe son, por mucho, los más meritorios de cuantas citas regionales se celebran en el mundo.

Tal vez no registren avaladas marcas en sus eventos, sin embargo suficientes razones amparan esa condición. Habría que decir que es una geografía modesta, lo mismo económica que deportivamente hablando, pero fue la primera en la era moderna en celebrar justas de este tipo que hoy incluyen ya a más de 4 000 atletas y sobrepasan las 30 disciplinas deportivas.

Foto: RICARDO LÓPEZWilliam Vargas, recordista
mundial en los juegos.

Solo esos datos bastarían. Cuánto no habrá que batallar para que naciones como El Salvador, por ejemplo, sede de la venidera decimonovena edición (23 de noviembre -7 de diciembre próximos), pueda organizar una reunión de tanta envergadura. La respuesta podría encontrarse rápidamente. De los 32 países miembros de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (ODECABE), nada más que 10 han podido albergar estas fiestas atléticas.

Mas si bien merece el mérito, debe también tener mayor respaldo de la familia deportiva del área, en aras de que cada cita se vea coronada con lo mejor de las estrellas deportivas nacidas, eso sí, en unas de las geografías más bellas del planeta.

Los Centrocaribe, sobre todo en sus últimas ediciones, se han visto privados de la presencia de no pocas de sus figuras elites. Solo Cuba ha sido consecuente con los esfuerzos de las sedes y de la ODECABE, enviando delegaciones que no se han diferenciado de las mismas que en los Juegos Olímpicos ubican a la mayor de las Antillas entre los 10 primeros pabellones nacionales desde 1976.

Claro que la historia ha tenido sus honrosas excepciones, como son los casos de las generaciones de excelentes clavadistas y marchistas mexicanos; los arqueros y arqueras de ese mismo país, así como de sus taekwondocas. Baloncestistas de Puerto Rico y Panamá también prestigian las inscripciones de estos Juegos, así como boxeadores de Venezuela y Puerto Rico, o las esgrimistas mexicanas y los esgrimistas colombianos. Bahamas y Jamaica han ubicado algunas (muy lejos de su potencial), figuras en el atletismo. Tiradores de Colombia (también sus ciclistas) y Guatemala están entre los que distinguen a estas justas multideportivas.

¿Cuánto no ganaría la cita regional si Jamaica, Trinidad y Tobago o República Dominicana llevaran a El Salvador a sus luminarias del atletismo? La pista se vería engalanada con la presencia del dominicano Félix Sánchez, hoy uno de los mejores atletas del mundo y el indiscutible número uno de los 400 metros con vallas. ¿Cuánto no hubieran ganado los Juegos de haber contado en sus momentos de esplendor con los velocistas trinitarios Hasely Crawford, titular olímpico de 1976, y Ato Boldon, multimedallista mundial y también laureado olímpico, o con la carismática jamaicana Merlene Ottey en los 100 y 200 metros? ¿Cómo sería el torneo de béisbol con los mejores jugadores de México, Puerto Rico, República Dominicana o Venezuela?

Pero ya se sabe que el mapa deportivo mundial hizo girar en redondo las aspiraciones. Los atletas planifican sus diseños de preparación de cara a las lides mejor remuneradas, y en consecuencia más pobladas en estrellas, aun cuando sus naciones, en un contexto como el centrocaribeño, queden rezagadas.

Y justamente por eso, la noticia de que una de las más brillantes atletas del orbe, la mexicana Ana Guevara, flamante líder universal de los 400 metros planos, portará la bandera de su país en la ceremonia inaugural del 23 de noviembre próximo tiene que alegrarnos. Como ella, resaltaron las fiestas de Centroamérica y el Caribe sus compatriotas Fernando Platas y Carlos Girón, en el clavado; el jamaicano Bert Cameron, en los 400 metros planos; el tirador colombiano Bernardo Tobar, todos ranqueados mundialmente cuando compitieron en los Centrocaribe.

Ojalá San Salvador tenga la dicha de contar con lo mejor de la región en cada disciplina. Por lo pronto, puede contar desde ya con una delegación de elite, la cubana, que por demás es el único país que ha inscrito en los libros centrocaribeños récords mundiales, tres en total, a cargo de sus pesistas William Vargas y Pablo Lara, en Ponce'93, y Daniel Núñez, con el mérito histórico de haber sido el primer recordista del planeta en Juegos Centroamericanos y del Caribe.

14/10/2002

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