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13/10/2002
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Conferencia La Crisis de Octubre, una visión política 40 años después

Se abre paso la verdad de Cuba

Analizaron cómo el pacto negociador entre la URSS y EE.UU. tuvo su fragilidad al no tener en cuenta a Cuba ni el conflicto entre este país y la superpotencia norteamericana. Realizó esclarecedoras intervenciones el Presidente Fidel Castro. Efectúan este domingo un recorrido por lugares de interés histórico vinculados con los hechos

Los participantes en la Conferencia Internacional La Crisis de Octubre, una visión política 40 años después, quienes este domingo realizarán un recorrido por lugares de interés histórico vinculados con los hechos, analizaron cómo el pacto negociador en aquella oportunidad entre la URSS y EE.UU. tuvo su fragilidad al no tener en cuenta a Cuba ni el conflicto entre este país y la superpotencia norteamericana. En sesiones a puertas cerradas —como la jornada precedente— transcurrió ayer el segundo y último día de debates durante los que realizó esclarecedoras intervenciones el Presidente Fidel Castro.

Entonces la Isla adoptó una fuerte actitud, cuestionó el mencionado acuerdo y planteó los Cinco Puntos que pretendían complementar las negociaciones y que demandaban a EE.UU. el cese del bloqueo, de los vuelos espías, de las actividades subversivas, de los ataques piratas, de las violaciones del espacio aéreo y retirada de la base naval de Guantánamo.

Los Doctores Esteban Morales, de la Universidad de La Habana, y Jorge Domínguez, de Harvard, fueron los encargados de trasmitir a la prensa estos aspectos tratados por los participantes, que también abordaron ayer las lecciones y experiencias de esa Crisis, que puso al mundo a un paso de la catástrofe nuclear.

Morales afirmó que la jornada fue enriquecedora y se respondieron muchas preguntas, en tanto el tema de los planes de invasión de Estados Unidos a Cuba resultó bastante polémico.

El presidente Kennedy no había firmado la agresión; pero existían planes de contingencia contra la Isla reformulados durante la Crisis, en momentos muy tensos, y la percepción política de que era inminente la intervención militar directa era tal que no había otra cosa que pensar, remarcó Morales.

Además, Kennedy —tras el fracaso de la invasión por Playa Girón— había solicitado acciones más efectivas contra Cuba, fueron reforzadas las maniobras navales estadounidenses y fracasaba la Operación Mangosta, cuya última fase era la invasión.

Domínguez, por su parte, se refirió a más documentos desclasificados, como el resumen de las discusiones entre altos jefes militares de EE.UU. sobre una invasión a la Isla.

Ese plan incluía más de mil bombardeos aéreos y el desembarco de 280 000 soldados, y las probables réplicas de Cuba y la URSS, dijo Domínguez, quien insistió sin embargo en que "nunca fue autorizado por Kennedy".

La parte cubana desclasificó el texto del acuerdo militar entre Cuba y la URSS, un informe general sobre el bloqueo elaborado por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y una carta del entonces embajador en la ONU, Carlos Lechuga, a Raúl Roa, ministro de Relaciones Exteriores.

Al final de la primera sesión del sábado, fueron presentados un grupo de libros sobre la Crisis de Octubre escritos en su mayoría por investigadores cubanos.

Paso a paso, en forma lenta y cuidadosa, con atención y mesura, la verdad histórica sobre el papel desempeñado por Cuba en la Crisis de Octubre va quedando establecida.

Se estableció que el peligro de invasión a Cuba por parte de Estados Unidos en 1962, no era sólo una percepción del Gobierno de la Isla ni simples sospechas de las autoridades soviéticas.

Ha sido aceptado que la Operación Mangosta, considerada por los expertos como vasto y costoso proyecto desestabilizador, contemplaba una agresión militar como colofón.

La instalación en Cuba del armamento estratégico soviético, según los expertos, obedeció más a una decisión inspirada por solidaridad con el campo socialista y a la URSS —en desventaja estratégica frente a Washington— que a un real plan defensivo y mucho menos a una intención ofensiva contra Estados Unidos.

Quedó establecido que ese paso, el cual nunca respondió a una petición de La Habana, fue el fruto de una iniciativa soviética planteada a la parte cubana con el ánimo de disuadir a la Casa Blanca de un ataque contra la Isla.

Se reconoció que Fidel planteó al entonces líder de la URSS Nikita Kruschev la necesidad de hacer público el acuerdo defensivo cubano-soviético y la instalación en Cuba del armamento estratégico, aspecto que fue rechazado por el líder soviético para mantenerlo en secreto.

Los asistentes a la conferencia recordaron que ante posteriores reclamos de Kennedy, Kruschev negó la existencia en Cuba de tales armamentos y, el descubrimiento posterior del engaño, dio al Presidente norteamericano una ventaja política ante el mundo que ya no pudo ser recuperada por la URSS.

Otros protagonistas cubanos en la Crisis de Octubre como José R. Fernández, uno de los organizadores de la cita, y el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, entonces ministro del Interior, validaron asimismo la seriedad de este encuentro.

El aporte de los organizadores norteamericanos con la asistencia de Robert Mac Namara, ex secretario de Defensa de la administración de John F. Kennedy, y de ex asistentes como Arthur Schlesinger, Richard Goodwin y Theodore Sorensen, todos participantes directos en la Crisis, le confieren asimismo una manifiesta seriedad a lo tratado.

13/10/2002

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