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10/10/2002
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El corresponsal que vino de la guerra

Al Jazzira es un nombre que para los cubanos trae a la memoria la visión, aún fresca, del genocidio yanki contra el pueblo de Afganistán. En La Habana está su corresponsal en aquel conflicto

ROGER RICARDO LUIS

Yousuf H. Al-Shouly llegó el domingo en la noche, tras 20 horas de vuelo entre Doha y La Habana, con una escala en Amsterdam. Vino al III Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra por tres razones: compartir con colegas que, como él, arriesgan la vida por la paz y la gente; desea exponer la misión de Al Jazzira durante la guerra en Afganistán; y buscar el apoyo de sus colegas por la liberación de su compañero de trabajo, el camarógrafo Sami Muheidine Mohamed Al-Jai, quien fue detenido por las tropas norteamericanas de ocupación cuando cumplía su misión de periodista y se encuentra preso injustamente en la Base Naval de Guantánamo.

Foto: JUVENAL BALÁNTrabaja para la mencionada televisora de Qatar desde su creación en 1996, aunque es periodista desde hace 25 años. Ha dado cobertura a conflictos como el de Palestina, Líbano, Iraq, Chechenia y ahora, al frente del buró de noticias internacionales del canal, está en espera del próximo combate.

La buena suerte lo ha acompañado, pues en Kandahar, la sede de la corresponsalía, fue bombardeada por la aviación norteamericana. Él estaba a unos 10 metros: "No pude hacer nada para escapar, pues en el momento del ataque estaba `En el aire', vía satélite, reportando para la central".

Al llegar a Afganistán, conformaban un equipo de trabajo con los recursos necesarios para su labor. La guerra le impuso sus reglas. Tuvo que convertirse en hombre orquesta: tenía que buscarse la comida, cocinarse, tener un sitio donde dormir, todo en medio de dificultades y peligros; asimismo, cubría las noticias, redactaba sus guiones, las editaba y transmitía por satélite. "¡No es que yo supiera hacerlo todo, sino que no tenía quién lo hiciera!"

Al abundar sobre si el ataque a su corresponsalía fue una casualidad o acto deliberado de Estados Unidos para acallar una voz disidente dentro de la censura a la prensa, desaparecer a la oveja negra del rebaño mediático, contestó:

"Ser una superpotencia, tener a su disposición toda la tecnología y atacar una oficina de prensa. Las conclusiones están claras."

De los otros colegas que le dieron cobertura a la guerra en Afganistán afirma que conoció a unos cuantos que como seres humanos, como periodistas trataban de transmitir lo que realmente pasaba y a renglón seguido expone: "Pero estaban presionados por sus compañías o sus gobiernos. La mayoría quiere que se detenga la muerte en el mundo entero, que se viva en paz".

Volvemos a su compañero detenido: "No hay derecho alguno a tenerlo preso. Él estaba como periodista trabajando, filmando, en el momento de su apresamiento. Se ha solicitado reiteradamente información a las autoridades norteamericanas y desafortunadamente no se ha recibido respuesta positiva. Su situación debe ser conocida por todos los periodistas en el mundo y reclamar su liberación" .

De Cuba conoce del bloqueo como un cruel castigo que lleva muchos años, que hay un pueblo que trabaja muy duro para salir adelante, de ahí nacieron, primero, las interrogantes y luego la curiosidad y el deseo de venir para ver con sus propios ojos.

Una última pregunta a este hombre más bien pequeño de estatura y mesurado y breve en su mensaje: ¿Iraq?

Espero estar ahí, reportando.

10/10/2002

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