![]() |
|
III Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra ¿Adiós a las armas? Roger Ricardo Luis
De las confrontaciones militares del siglo XX, Estados Unidos mantiene la primacía en su participación directa e indirecta. Así lo afirmó el historiador cubano Raúl Izquierdo. Y como para que no quedara duda enumeró: Filipinas, Corea, Guatemala, Viet Nam, Chile, Líbano, República Dominicana, Cuba, Granada, Panamá, Nicaragua, Angola, Somalia, Iraq, Yugoslavia. La Humanidad dispone de normas como el Derecho Internacional Humanitario no para evitarlas, desgraciadamente, pero al menos para atenuar los efectos devastadores de las guerras, apuntó Thierry Meyarat, jefe de la delegación regional del Comité Internacional de la Cruz Roja. En cambio, el mundo vive la triste paradoja de la doble moral, la hipocresía y los raseros selectivos que aplican las grandes potencias a la hora de definir y castigar a los "pecadores" por sus niveles de riqueza y complicidad. Los ejemplos huelgan. Guerras justas y guerras injustas, tal fue la acertada valoración de la doctora María de los Ángeles Varona, de la Sociedad Cubana de la Cruz Roja, para definir en uno de esos campos el derecho de los pueblos a su libertad, al ejercicio de la solidaridad, tal como lo reflejara en una conferencia sobre la presencia de Cuba en África, el profesor universitario e investigador estadounidense, Piero Gleijeses, quien señaló como rasgo distintivo de ese esfuerzo cubano la ayuda desinteresada tanto en la defensa de esos países como en el campo médico y el social. La labor del periodista en ese contexto se hace más compleja cuando la información se convierte en un arma poderosa y la manipulación, como una suerte de tiro corregido, desata en las personas el miedo con fines políticos, como sucedió después del fatídico 11 de septiembre, tal como lo definiera la investigadora canadiense del empleo de la imagen, Debra Pentecoast. La agenda y las intervenciones al respecto, fueron muchas en este segundo día del III Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra. Eso sí, sobre este tejido de ideas, experiencias y conciencias, anidó el deseo unánime de la paz. |
|