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09/10/2002
Portada de hoy

En Pinar se abre paso la luz

FÉLIX LÓPEZ

La luz eléctrica —con todas las cosas vitales y comodidades que proporciona al hombre— es el más esperado y visible símbolo de la recuperación. Más allá de lo que significa un techo, pregunten hoy por el occidente de Pinar del Río y la mayoría responderá que anhela un vaso de agua fría, ver la televisión, escuchar la radio, encender un ventilador o alumbrar las noches...

Foto: AHMED VELÁZQUEZUna tropa que trabaja de sol a sol.

Ubaldo Ruiz, un liniero camagüeyano que lleva una semana por los campos del municipio de San Luis, mira ansioso sobre la línea de 33 KV que atraviesa las vegas de tabaco y anima a los muchachos de la brigada: "Vamos a movernos, que cada vez falta menos para llegar al pueblo, y tenemos la misión de darles corriente al acueducto, al hospital y después a miles de personas... ¿Quién ha visto a un eléctrico cansado?".

Así ocurre desde que el huracán Lili dejó en penumbras al 94% de la población de la provincia pinareña. Con sus fuertes vientos no solo arruinó los trabajos de recuperación que se iniciaron tras el paso de Isidore, sino que tumbó más de 1 500 postes, afectó todas las redes de transmisión del territorio y puso fuera de servicio a 127 transformadores, cada uno de ellos con un costo promedio de 2 000 dólares.

Pero las pérdidas por falta de electricidad son mucho mayores: a lo que cuesta reponer las líneas, hay que sumar las afectaciones a la producción en importantes centros económicos como el Combinado Pesquero de La Coloma, el aserrío Combates de las Tenerías y muchos otros que dependen de esos largos cables de alta tensión cortados como hilos.

LA ENERGÍA DE LOS HOMBRES

Un día después de la tormenta ya estaban en camino las caravanas de los eléctricos. Camiones con chapas de todas las provincias comenzaron a llegar a Pinar del Río, y tras recibir su misión se perdieron en la geografía de San Juan, San Luis, Guane, Sandino y Mantua, los municipios más afectados por el paso de los dos huracanes.

Camagüeyanos en 
las vegas de San Luis.

Roberto Gigato Puentes, jefe del Puesto de Mando de la Organización Básica Eléctrica en Pinar del Río, explicó a Granma que —junto a los 200 linieros pinareños— laboran 520 de otras once provincias del país: "Ellos han venido con sus equipos de trabajo y están demostrando la alta profesionalidad adquirida en este tipo de contingencia. La mayoría estuvo en los territorios afectados el año pasado por el huracán Michelle".

"Nosotros, asegura Roberto, no tenemos cómo agradecer el esfuerzo que están realizando. Muchos están albergados en escuelas o campamentos agrícolas, sin saber nada de la familia, porque las comunicaciones están interrumpidas en casi todos los lugares. Pero los vemos entusiastas, trabajando hasta 14 horas diarias..., y sin una queja."

Con excepción de la línea de 220 KV, afirma Roberto, todas las demás fallaron. Eso obligó a realizar una revisión de todos los circuitos; y tan pronto comenzaron a llegar los recursos se empezó a trabajar, escalonadamente, en los territorios del Oeste y el Norte. La estrategia indica que la fuerza destinada a un lugar solo se mueve cuando estén resueltas el 100% de las averías.

PARADIGMA DE SOLIDARIDAD

Cuando esta edición circule, ya la provincia de Pinar del Río habrá recuperado más del 70% del servicio eléctrico.

En La Virginia, un asentamiento poblacional de San Luis, Joel Miranda, de 16 años de edad, no deja de mirar a la nueva línea de cables que van sembrando los linieros sobre las vegas... Los vecinos, que también andan enfrascados en reconstruir sus casas de tabaco, comparten el café con los eléctricos y no se cansan de preguntarles cuándo vendrá la luz.

Ubaldo Ruiz, que anda con sus espuelas poste arriba, nos dice que se le parte el corazón cada vez que un niño le pregunta qué día van a terminar: "Esa gente ya ha tenido bastante con haber perdido el techo y sus casas de tabaco. Lo menos que podemos hacer es apurarnos para sacarlos del apagón".

Unos 100 metros más allá, Sotero Hernández, jefe de la brigada de linieros en San Luis, confiesa que ahora comprende aquellos rostros alegres de los matanceros que los vieron llegar desde Pinar del Río tras el paso del huracán Michelle: "Allí nos tocó hacer nueva la línea de Jagüey Grande a Girón. Hoy los matanceros hacen lo mismo por La Coloma. Eso es posible porque los eléctricos no tenemos domicilio fijo y somos una gran familia".

09/10/2002

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