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Reynaldo Batista Si volviera a nacer, sería... CÉSAR MORALES BUJÁN
Continuar trabajando con el mismo amor todos los días, es la clave del éxito para este entrenador de béisbol que desde hace algo más de dos meses imparte aquí sus conocimientos.
Por eso le cuesta reconocer las virtudes propias y tras la invitación al diálogo, apenas habla de sí mismo. Prefiere mencionar a sus alumnos sin quienes, asegura, no fuera nadie. ¿Le fue muy difícil el comienzo?... "Todavía no es fácil, pero se ha tomado un rumbo más coherente", dice. Es muy hablador. De solo pararse delante de este cubano de 35 años uno se da cuenta. Sin embargo, está envuelto en un manto de nobleza y sencillez que en las noches hace una rara química con la nostalgia por la Cuba querida, por sus compañeros en el Instituto Superior de Cultura Física Manuel Fajardo y por sus estudiantes. "Imposible evitar el recuerdo, sobre todo los fines de semana. Por eso trabajo sin descanso, siempre trato de estar pensando en la próxima sesión de entrenamiento y los peloteritos de aquí se han dado cuenta enseguida. "Una de las cosas más bellas que me han ocurrido es ver cómo las madres y padres de mis alumnos me llaman profe. Se han vuelto imprescindibles en el entrenamiento. La sola presencia de ellos en el terreno es un estímulo muy grande, pues me compromete a no quedar mal con las esperanzas y deseos que han depositado en mí". "Nos sentimos confiados, quiere a nuestros hijos. Les enseña no solo el arte y la dinámica del béisbol, sino también la confianza, la lealtad, el compañerismo que ahorita es lo más importante que les está dando. Es muy bonito ver a mi hijo confiar en su profesor", expresó emocionado Pedro Antonio Cruz, padre del pequeño Julio Fabián de 12 años, quien respaldó los sentimientos de su papá al asegurar que: "Con el profe Reynaldo todo es bien distinto, nos habla de forma diferente y llama a ser cada vez mejor y a aprovechar al máximo cada sesión de prácticas. Estoy muy feliz de entrenar con él". No es de extrañar entonces que este criollo, el único colaborador cubano en este departamento, siempre esté rodeado de personas y es que sus alumnos no solo lo prefieren como profesor, sino también como amigo y hasta como un padre. "No tiene hora, si un niño necesita más tiempo de atención, ahí está, si algún practicante llega tarde se preocupa, habla con los padres. Si se enferman, parece dolerle tanto como a un familiar. Es muy bonito, porque junto a la práctica deportiva está llevando a nuestros muchachos un sentimiento incalculable de valores humanos que desgraciadamente a nosotros nos falta", expresó Jairo Ramírez, jefe del departamento de Deporte de Comfenalco, institución en la cual labora el técnico cubano. Si pudieras volver a escoger una profesión, ¿cuál sería? Sería entrenador de béisbol. No me imagino haciendo otra cosa. |
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