Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
12/09/2002
Portada de hoy

Comentario inicial del moderador Randy Alonso Falcón en la Mesa Redonda de ayer, 11 de septiembre

Estimados televidentes y radioyentes:

Hace un año, la humanidad despertó el 11 de septiembre con el pavor de las imágenes que las televisoras del mundo mostraban desde Nueva York. Dos gigantescos edificios caían hechos añicos por el impacto de aeronaves conducidas por terroristas suicidas, con pasajeros inocentes a bordo. La confusión, el caos, el horror y la muerte se apoderaron del pueblo norteamericano, víctima de un hecho abominable que tendría fatídicas consecuencias para la humanidad toda. Más de 3 000 vidas fueron sepultadas entre los escombros del World Trade Center, el Pentágono y en el avión estrellado en un bosque de Pensilvania.

La conmoción en Estados Unidos llegó a todas partes del planeta. Cuba condenó de manera inmediata y enérgica el hecho terrorista y ofreció sus aeropuertos, sus servicios médicos y hasta la sangre de sus hijos. Los cubanos, víctimas por cuatro décadas de los crímenes del terrorismo, compartimos el dolor del noble pueblo norteamericano.

Nunca antes la humanidad, y en especial el pueblo estadounidense, tomó tal conciencia sobre el horrible flagelo del terrorismo. Como pocas veces, se han levantado voces preclaras que identifican a la pobreza, la marginación, el hambre, el fanatismo, la incultura, las terribles desigualdades del mundo, como caldo de cultivo para tan execrables hechos. Pero los caminos tomados para enfrentar el terrorismo no van a atacar sus verdaderas causas ni podrán encontrar, por tanto, verdaderas soluciones.

El mundo cambió desde entonces. Y no para mejor. Después del horror de aquel día, vino la guerra de venganza, y volvió el horror de niños asesinados por la metralla, aldeas convertidas en escombros y un monto de víctimas mayor a las sepultadas en las Torres Gemelas de Nueva York. Bajo el manto de la lucha antiterrorista proclamada tras el 11 de septiembre, el gobierno israelí se sintió con las manos libres para incrementar su genocidio contra el pueblo palestino. Los inmigrantes sintieron más que nunca el peso del desprecio. La economía mundial agudizó su crisis bajo el influjo de una recesiva economía norteamericana, acosada ahora también por fraudes y escándalos empresariales. Los aires de guerra soplan cada día hasta los más oscuros rincones del mundo.

Cuando todos nos unimos a la conmemoración luctuosa por los desaparecidos y reiteramos nuestra solidaridad con el pueblo norteamericano, alentamos la esperanza de que este nuevo 11 de septiembre sea un llamado a los hombres para evitar que el terrorismo y la guerra sigan cobrando miles de víctimas inocentes; para que el mundo no vuelva a vivir un sangriento golpe de Estado como el perpetrado por los fascistas en Chile el 11 de septiembre de 1973 y que llevó a la muerte del inolvidable Salvador Allende; para que pistoleros del terror no sigan asesinando por odio e impotencia, como quienes el 11 de septiembre de 1980 ultimaron en pleno día, en una concurrida calle de Nueva York, al diplomático cubano ante Naciones Unidas, Félix García Rodríguez.

Que el recuerdo de tantas víctimas nos lleve a una verdadera lucha, sin doble moral, contra todo tipo de terrorismo. Que las maldades del ser humano sean sepultadas por la fuerza de la razón, la esperanza, la solidaridad, el respeto, la cultura y la educación de los hombres. Levantemos un monumento a la justicia y la fraternidad humana. ¡Démosle un chance a la paz!

12/09/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy