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05/09/2002
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El neoliberalismo es la causa de los problemas económicos que enfrentamos

Palabras del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, en la mesa redonda Logrémoslo celebrada en la Cumbre de Desarrollo Sostenible, Johannesburgo, septiembre 3 del 2002

Señora Presidenta:

Creo que el Presidente de Venezuela ha abordado con agudeza un tema clave: ¿Podemos en una Conferencia como esta acordar cambios al actual sistema económico y político mundial, cambios que necesariamente afectarán los intereses de los países desarrollados, principales beneficiarios de este orden? ¿Es eso posible hoy? ¿Están dispuestos los países desarrollados a renunciar a parte de sus privilegios? De eso se trata.

Trataré, Señora Presidenta, de responder a la pregunta que Usted nos ha hecho: ¿Cómo implementar los acuerdos de esta y otras Cumbres?

En primer lugar, necesitamos dinero, recursos financieros frescos, adicionales, con condiciones preferenciales y sin condicionamientos. Necesitamos esos recursos de manera estable, no por una vez, para que sea sostenible. Después volveré sobre esta cuestión: ¿dónde está el dinero?

Requerimos, además, acceso a la tecnología, que ya se dijo aquí está cada vez más inaccesible. Pero para usar las tecnologías se requiere una población educada. Concuerdo con el Primer Ministro de Japón en que hay que invertir en educación, pero, y otra vez: eso requiere dinero. Hacen falta recursos para invertir en escuelas y en formación de maestros. ¿Cómo podrán hacerlo los países pobres?

Se require, además, acceso de nuestros países a los mercados. Ya se reconoció aquí que los países desarrollados se niegan a abrir sus mercados y a dar un trato especial y diferenciado a los países subdesarrollados. Esto sería esencial.

Ahora bien, ¿Por qué los países subdesarrollados no tenemos dinero?

  • Porque dedicamos el 25% de nuestros ingresos por exportaciones a pagar la deuda. Nuestra deuda era de 1,4 millones de millones de dólares en 1990, hemos pagado ya 3 millones de millones y debemos 2,5 millones de millones ¿Es eso acaso sostenible?

  • Se habla mucho de la Ayuda Oficial al Desarrollo, pero debo aclarar que este año los países subdesarrollados recibiremos 53 mil millones de dólares de esa Ayuda Oficial al Desarrollo y pagaremos de deuda en cambio, 330 mil millones. Por cada dólar de Ayuda Oficial de los desarrollados, les pagaremos 6 de deuda. 

  • ¡¿Cómo vamos a tener dinero?!

Pero, además, estamos obligados a guardar nuestras reservas financieras en los bancos de los países ricos y comprándoles títulos de su deuda. Esas reservas nunca alcanzan para proteger nuestras monedas de los especuladores y las turbulencias.

En fin, los países pobres somos emisores netos de recursos financieros para los países desarrollados. Los financiamos, les pagamos su tren de vida, de derroche. ¡Esa es la verdad!

Coincido con el Presidente Cardoso en que se necesitan nuevas instituciones. El FMI, con su actual descrédito, no puede enfrentar las soluciones que necesitamos. Surgió para aplicar políticas keynesianas en épocas de crisis. Surgió para inyectar liquidez cuando había recesión y ha hecho todo lo contrario: ha impuesto elevar las tasas de interés y recortar los gastos, con lo que ha creado una espiral negativa en los países con crisis.

El FMI ha sido el instrumento para imponer el neoliberalismo a los paises subdesarrollados. Y el neoliberalismo es la causa de los problemas económicos que enfrentamos.

Apoyamos la propuesta del Presidente Chávez, como otros lo han hecho aquí, para crear un Fondo Internacional, que se nutra de los pagos de la deuda, de los gastos militares, del dinero incautado, etc.

Usted pregunta, Señora Presidenta: ¿qué método emplear?

Hay que fortalecer el multilateralismo, hay que fortalecer el papel de las Organizaciones Internacionales, hay que fortalecer la autoridad de las Naciones Unidas. No es el camino de las decisiones unilaterales de los países poderosos lo que nos llevará a la solución de los problemas.

Por último, señora Presidenta, creo que la cuestión de fondo aquí es si los países desarrollados están dispuestos a renunciar a parte de sus privilegios para propiciar que tengamos el dinero que permita implementar lo acordado aquí, y en otras reuninones internacionales. Esa es la cuestión. Y eso ocurre en un momento en el que —como expresó la Dra. Brundtland— las urgencias en atender los problemas de salud no pueden seguir esperando, en un mundo con 40 millones de infectados de SIDA y 2 millones de muertos por tuberculosis; en un mundo donde morirán este año, Señora Presidenta, 11 millones de niños menores de 5 años por enfermedades prevenibles.

Esa es, Señora Presidenta, nuestra respuesta a la pregunta que Usted ha planteado.

Gracias

05/09/2002

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