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05/09/2002
Portada de hoy

Los pequeños estados insulares debemos renovar nuestra unidad y volver a proclamar nuestro derecho a la vida y al desarrollo

Intervención de Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en la IV Cumbre de la Asociación de Pequeños Estados Insulares, sobre el tema Globalización, retos y oportunidades, Johannesburgo, Sudáfrica, el 1ro de septiembre del 2002 "Año de los Héroes Prisioneros del Imperio".

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

A nombre de la delegación de Cuba, quisiera brindar nuestra contribución acerca del debate sobre la globalización y lo que se ha dado en llamar sus oportunidades y retos.

En primer lugar, nosotros creemos que la globalización es el resultado del desarrollo, del avance de las comunicaciones, de las tecnologías de la información, del desarrollo del transporte, de la expansión de los flujos comerciales y financieros. Es un proceso objetivo que ha tomado impulso, especialmente, en las últimas dos décadas; por lo tanto, nos parece que no tiene sentido decir: ¡Abajo la globalización!, como no tendría sentido decir: ¡Abajo la ley de la gravedad!

Ahora bien, los que protestan contra la globalización, las movilizaciones que vemos, los centenares de miles, los millones de personas que a lo largo y ancho del planeta protestan, levantan sus voces contra lo que está ocurriendo, no lo hacen contra el hecho, beneficioso en sí, de que pueda haber más comercio, de que pueda haber más comunicaciones e intercambios entre los pueblos; protestan contra el neoliberalismo, protestan contra el sistema neoliberal impuesto al mundo, protestan contra el dogma del fundamentalismo del mercado, protestan contra las consecuencias que ha traído a nuestros países la aplicación dogmática del llamado Consenso de Washington durante 20 años. Por eso Cuba le llama a este sistema injusto y, además, insostenible que hoy vivimos, la globalización neoliberal.

En segundo término, me quiero referir a las consecuencias que ha traído. ¿Qué consecuencias ha traído este proceso, potencialmente beneficioso y de cuya implantación en el planeta deberíamos todos esperar beneficios? Bueno, en primer lugar, habría que preguntarse: ¿Disminuyó la pobreza y la desigualdad? No, por el contrario, las disparidades se han exacerbado dentro de los países y entre los países; se ha ampliado la brecha entre los países subdesarrollados y los del Primer Mundo.

En segundo lugar, cabría preguntarse: ¿Se han beneficiado los países subdesarrollados del aumento de los flujos financieros que la globalización ha conllevado y de la apertura de su cuenta de capital que les fue impuesta por el Fondo Monetario Internacional? No, no se han beneficiado, todo lo contrario, han sido víctimas nuestros países de este proceso, han sido víctimas de los especuladores financieros y de las turbulencias, como la que azotó a Asia y se regó por todo el mundo en 1998.

En tercer lugar: ¿Podríamos decir que tenemos hoy más acceso a las tecnologías y a los conocimientos en un mundo globalizado, donde aumenta el uso de las tecnologías de la información, computadoras cada vez más potentes, redes de fibras ópticas? ¿Tenemos hoy más acceso nosotros a la tecnología y a los conocimientos? No, los países subdesarrollados tenemos menos acceso que nunca. El conocimiento es cada vez más privado y más inaccesible. De cada 10 patentes, 9 son hoy propiedad exclusiva de compañías transnacionales del Primer Mundo. Cada vez están más lejanas para nosotros nuevas tecnologías, más eficientes, más limpias, de más protección al medio ambiente.

¿Tenemos más acceso a los mercados entonces con la globalización en marcha? No, nuestros países no tienen hoy más acceso a los mercados de los países desarrollados; nos impusieron abrir nuestros mercados a los productos que ellos exportaban, y, sin embargo, ellos han mantenido cerrados sus mercados a los nuestros.

El proceso preparatorio de esta Cumbre ha sido testigo de los esfuerzos desesperados de los países desarrollados por proteger sus mercados, por no abrirlos a nuestros productos; usan pretextos no arancelarios y usan también los aranceles; subsidian sus producciones y nos prohíben a nosotros subsidiar las nuestras.

Nuestros hermanos caribeños que están aquí, más cercanos a nuestro medio geográfico, saben bien que el trato especial y diferenciado a los pequeños Estados insulares, en un sistema de comercio justo y transparente está hoy, realmente, más en peligro que nunca antes. Hemos batallado por eso y ni siquiera el reconocimiento de un derecho como ese nos ha sido dado.

Ahora bien, ¿a la libertad de movimiento para los capitales y las mercancías que la globalización ha concitado, la ha acompañado la libertad de movimiento para nuestros ciudadanos? No, las fronteras de los países desarrollados y ricos están hoy más cerradas que nunca para nuestros ciudadanos, excepto para nuestros profesionales y técnicos, e incluso para nuestros atletas, nuestros maestros de escuelas primarias y hasta nuestras enfermeras, que se van de nuestros países y marchan a los países desarrollados, donde reciben mejores salarios, mientras se reciben, impuestos por la fuerza, como en algunos de nuestros países vecinos, delincuentes y personas que van allí a aumentar la criminalidad, el tráfico de drogas y otros delitos.

Ahora bien, ¿hubo solución para nuestra deuda externa, en cuyo servicio empleamos hoy la cuarta parte de nuestros ingresos por exportaciones? No, no ha habido solución; no hay solución todavía. Hemos pagado dos veces lo que debíamos cuando se celebró la Cumbre de Río, y, sin embargo, ahora debemos el doble de lo que debíamos cuando la Cumbre de Río.

¿Es legítimo un sistema como ese, una deuda que se duplica cuando hemos pagado dos veces lo que debíamos al principio?

¿Ha habido más ayuda oficial al desarrollo a medida que los países desarrollados se beneficiaron más de la prosperidad que trajo para ellos la globalización? No, no ha habido más ayuda oficial al desarrollo, se ha reducido cada año y hoy es de apenas el 0,2% de su Producto Nacional Bruto.

¿Han disminuido las emisiones de gases a la atmósfera? No han disminuido, han aumentado desde la Cumbre de Río. Algunos países que están aquí, como nuestros amigos que representan aquí a las Islas Marshall y a otros pequeños Estados insulares, saben bien que eso pone en peligro la existencia de sus países, la vida de sus pueblos, y que viven con el peligro latente de la subida del mar por el efecto invernadero.

¿Han surgido nuevos retos en estos años? Sí, el SIDA, que golpea especialmente a nuestros países, pequeños Estados insulares, especialmente vulnerables a este tipo de pandemia y que amenaza hoy con barrer a países enteros.

¿Han cambiado los patrones de consumo de los países ricos y desarrollados como se discutió en Río? No, no han cambiado; ellos derrochan hoy, siguen derrochando y contaminando, mientras nosotros tratamos apenas de sobrevivir.

Finalmente, señor Presidente, quisiera decir que nuestra delegación ve con preocupación que está hoy en peligro para los pequeños Estados insulares no solo nuestro desarrollo económico y social, está incluso en peligro algo más grave: está en peligro nuestra identidad cultural, amenazada de ser barrida; el patrimonio que heredamos de nuestros antecesores; la cultura, en algunos países milenaria, heredada de nuestros antepasados, está amenazada de ser barrida por la imposición de un único modelo de consumo y de cultura a través del dominio de los medios de comunicación, que un grupo pequeño de transnacionales del Primer Mundo ejercen hoy sobre las actividades de la información, la cultura y el entretenimiento, y está en peligro nuestra independencia.

Por eso Cuba considera que los pequeños Estados insulares que hoy nos reunimos en esta Cumbre, diez años después de Río y ocho años después de haber celebrado nuestra primera cumbre en Barbados, debemos renovar nuestra unidad en un día como hoy y debemos volver a proclamar nuestro derecho a la vida y al desarrollo.

Muchas gracias.

05/09/2002

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