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Hablando en familia MARTA ROJAS Han estado llegando a nuestra redacción llamadas telefónicas y cartas de lectores de Granma para expresar su desacuerdo por la crítica publicada en la página cultural del diario —31 de agosto—, sobre el programa En familia con Alfredo, que durante el verano ocupó el espacio del mediodía en Cubavisión. Podría agregarse que en la propia redacción del periódico el tema fue polémico, aunque había consenso de que En familia... contaba con una gran acogida por parte de los tele-espectadores. Se ha hablado de cinco millones de personas atentas a él. La crítica en cuestión sorprendió a la gran familia cubana pendiente del programa. Cabe suponer, sin lugar a duda, conociendo la calidad profesional del autor de la crítica y su postura revolucionaria, que de haber experimentado, como nosotros, la reacción masiva contraria a su texto, se hubiera encargado él mismo de dialogar con los lectores sobre algunos aspectos no claros, o excusado por comparaciones que no resultan modelos para lo que se pretendía expresar. Pero el compañero Pedro de la Hoz viajó ese mismo día hacia Alemania, donde permanecerá varias semanas. Dicho esto, tomamos casi al azar una de las cartas remitidas a él, sobre su crítica: Se trata de alguien que admite ser seguidora de los temas escritos por el mencionado periodista. Dice en uno de sus párrafos Nalthy Olivera Moya, residente en Playa: "En el caso a que me refiero (En familia...) estoy de acuerdo con usted en algunos aspectos, no así en la referencia que hace a la forma en que Alfredito condujo el programa, primero porque "los deslices" como usted plantea son propios de programas en vivo, el sentimentalismo, al que usted llama `picuismo', es propio de nuestra idiosincrasia como cubanos. Ay de aquel ser humano que nunca haya sido sentimental o `picúo' alguna vez en su vida..." En verdad, no solo los cubanos sino el hombre, como género humano, expresa frecuentemente sentimientos en su quehacer todo, aún en el profesional, y en particular nuestra cultura, de fuerte raíz latina, mucho más. En esta esfera a que aludimos habría que recordar las letras de los tangos de Carlos Gardel, por ejemplo; o el arraigo de las radionovelas, inventadas en Cuba, y las telenovelas del continente, que han navegado océanos hasta insertarse en culturas tan diferentes a las nuestras, y milenarias como la china. Y en la culta Europa, desde hace dos siglos, nada más sentimental que obras como La Dama de las Camelias —que aún se publica—, para mencionar una sola novela de este corte. A las personas que honestamente han llamado para expresar su desacuerdo sobre el punto de vista "sentimental" y otros aspectos discutibles de la crítica, no se les puede negar razones vinculadas a ese término tan rico y heterogéneo que es el gusto, al margen de cualquier análisis en el siempre polémico campo de la crítica artística. Lo que si debe quedar claro es que más allá de si el crítico tuvo o no razón en este o en aquel aspectos, los puntos de vista por él emitidos no perseguían en lo absoluto ni atentar contra el programa, ni contra los muchos defensores que este ha tenido a lo largo de estos dos meses del verano. No cabe duda que En familia con Alfredo, como dijo una de las entrevistadas —la actriz Odalis Fuentes—, además de entretener tuvo la virtud de dar a conocer la obra de la Revolución por caminos impensados. Algunas de las personas que llamaron recuerdan el 15 cumpleaños de niños sin amparo filial, así como la presencia de otras personalidades Äalgunas de las cuales mencionó el crítico—y otras del sector de la ciencia, el deporte —como Teófilo Stevenson—, y de las Hermanas de la Caridad, cuyas voces se escucharon En familia, como parte que son ellas, también, de la gran familia cubana. Hace unas horas tuve una larga conversación telefónica con el escritor Miguel Barnet. Segura de su amistad, no cometo falta alguna al referirme a un punto muy interesante que me expresó, como antropólogo que es también, sobre En familia... De sus palabras saqué en conclusión que uno de los problemas de la crítica fue empeñarse en abordar, únicamente, los factores. artísticos y de composición del espacio, y dejar a un lado el fenómeno social que el programa entrañó porque En familia... de este verano, caluroso como pocos, fue "refrescante", relajante, alegre, y sanamente sentimental y por eso, se hizo más popular. |
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