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Mesa Redonda Informativa Latinoamérica: por los despeñaderos Orlando Oramas León Si los 80 fueron la década perdida en América Latina, lo que vino después resultó peor. El continente transitó por los despeñaderos del neoliberalismo y las consecuencias están a la vista: ralos desempeños económicos, resquebrajamiento de los servicios de Salud y Educación, alta desconfianza popular en los procesos electorales y partidos tradicionales, conductores de la crisis bajo las presiones de Washington y las pautas del FMI. La situación en América Latina fue centro de atención de los panelistas de la Mesa Redonda Informativa de anoche, en la que Nidia Díaz, de Granma, calificó de callejón sin salida la realidad continental creada por la imposición del modelo neoliberal, con un 50% de la población latinoamericana bajo la pobreza. Muchos de los países que hoy sufren estas secuelas son los que más han visto erosionar sus recursos por el pago de los servicios de la deuda externa, que mientras más se paga más crece. México, por ejemplo, ha pagado ocho veces sus débitos en 20 años. Tal círculo vicioso pone en peligro la soberanía e independencia de esas naciones. Cual cáncer que corroe y hace metástasis, la corrupción pulula en los gobiernos latinoamericanos y en los órganos de poder. La malversación de los presupuestos nacionales a cargo de funcionarios públicos, jueces corrompidos, coimas, botellas, altos funcionarios envueltos en escándalos de ese tipo, son la tónica de la región, como explicó Lázaro Barredo. En el plano político, la crisis se expresa en el alto abstencionismo electoral en la región. Marina Menéndez se refirió a las próximas elecciones que se avistan, como en Brasil, así como en Argentina, Ecuador y Paraguay, cuyos actuales mandatarios fueron designados para reemplazar a los presidentes electos, quienes debieron abandonar el cargo. Y si en los 80 todavía América Latina vivía bajo regímenes represivos, solo ahora Estados Unidos desclasificó y entregó documentos que revelan el horror que Washington prohijó con su apoyo a las juntas criminales en Argentina y Uruguay. Más que lavarse las manos con la entrega de esos documentos, el gobierno norteamericano evidencia su implicación en las desapariciones y crímenes políticos en el Cono Sur, afirmó Arleen Rodríguez. Además de documentos manchados de sangre, la Casa Blanca envía sus emisarios al Sur del río Bravo, como Otto Reich, el subsecretario de Estado, que viajó repartiendo zanahorias y condicionamientos, equipaje nada nuevo para los procónsules del imperio. |
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