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03/09/2002
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En Miami

Nuevo curso escolar 

NICANOR LEÓN COTAYO

El sur de la Florida y en particular su condado de Miami-Dade, han iniciado el curso escolar en medio de un sombrío panorama y con un futuro no precisamente más alentador.

Así lo dejó entrever el periódico The Miami Herald en su edición del 9 de julio último, cuando señaló que en ese condado el 43% de sus alumnos de tercero a décimo grados "apenas sabe leer".

El diario agregó que miles de estudiantes graduados en aquel lugar no saben leer lo suficiente como para poder solicitar un empleo o tratar de ingresar en un high school (preuniversitario).

Una periodista de la versión en español de ese rotativo, Ketty Rodríguez, dijo el pasado 24 de agosto que muchas clases albergan allí hasta 38 alumnos, en lugar de 25 que debe ser su máxima capacidad.

Según el criterio de maestros entrevistados por esa reportera, "la pobreza y el hambre" son factores que obstaculizan el aprendizaje de una parte considerable de los muchachos, pues en Miami-Dade el 45% de los jóvenes menores de 18 años son pobres.

Rodríguez apuntó entonces que a tres días de la apertura del curso 2002-2003, las quejas de miles de maestros del sistema público llenarían todo un gigantesco pizarrón y citó como ejemplos aulas abarrotadas de estudiantes y falta de consideración a su trabajo.

Estos profesionales gastan de su bolsillo unos 500 dólares al año para completar los materiales auxiliares de la enseñanza, y este año las autoridades locales plantearon descontarles dos días de salario al mes para equilibrar el recortado presupuesto del sector.

Una dirigente sindical, Madeleine López, acusó a la administración de invertir mal el dinero, como cuando el año pasado, en medio de un gran escándalo, pagaron dos millones de dólares por encima del precio de un terreno donde construirían una escuela.

El comisionado estatal de Educación, Charlie Crist, reconoció que debido a ese inventario de calamidades, hay "una crítica escasez" de maestros en el Sur de la Florida, y la desesperación por solucionarla ha llevado a buscar una parte fuera de Estados Unidos.

La situación en el mundo universitario de esta región estadounidense no resulta menos difícil, sobre todo para los pobres.

Desde febrero del 2000 aumentaron en 50 dólares más al año el costo de la matrícula en la Universidad del Sur de la Florida, sin contar que el gobernador Jeb Bush "recomendó" un incremento del 6,5% en todas las del estado.

Un grupo asesor del Congreso informó que una gran parte de los alumnos con méritos para ingresar en las universidades no pueden hacerlo porque se encuentran allí con un sistema diseñado para la clase media.

La Oficina del Censo notificó en Washington que el 30% de las muchachas hispanas, cuyas edades oscilan entre los 16 y 24 años, abandonan sus estudios, y por tanto sufren mayores dificultades para alcanzar el título universitario.

Un periódico de Tampa, St. Petersburg Times, y bajo la firma de Stephen Hegarty, comentó el 17 de abril último que la mayoría de los graduados en los preuniversitarios de la Florida no llegan al siguiente escalón o no lo terminan.

Alrededor de la cuarta parte de estos jóvenes, puntualiza, renuncia a proseguir la carrera después del primer año en la universidad y otra cuarta parte hace lo mismo antes del tercer año.

El rotativo también afirma que 10 años después de vencer la enseñanza media solo cuatro alumnos de cada diez posee un diploma de esa instancia, donde solo el costo de la matrícula y de los libros han venido elevándose de forma constante.

A continuación vienen agudos problemas con la ubicación laboral de quienes logran terminar ese alto nivel educacional.

El Nuevo Herald ha comentado que, en vez de encontrar el trabajo de sus sueños, "muchos están desocupados" y otros han tenido que conformarse con un empleo cualquiera.

Una reciente encuesta realizada por la Asociación Nacional de Universidades y Empleadores arrojó como resultado que este año las empresas reducirán las contrataciones de recién graduados en un 36%.

Esas compañías no han cesado de contratar, y algunos egresados han logrado un trabajo, pero con el requisito de haber iniciado sus gestiones para ello con meses de anticipación y figurar entre los mejores expedientes de su promoción.

Winnie Eliassainat, quien finalizó sus estudios hace tres meses en la Universidad de Miami declaró al Nuevo Herald: "Graduarnos en estos momentos nos hace sentir como que estamos en un final sin salida, como que no estamos yendo a ningún lado".

Con un presupuesto militar gigantesco y en un país donde algunos perritos de Manhattan son vestidos por modistos de París, arrancan dos días de salarios a maestros para aliviar la falta de dinero en el sector educacional.

Hace dos años gastaron mil millones de dólares en propaganda electoral televisiva, pero en Miami hay muchas aulas abarrotadas de alumnos, existe grave escasez de maestros y una gran parte de los estudiantes hasta décimo grado no sabe leer.

Una vez más se confirma. La superioridad de un sistema de vida no radica principalmente en sus enunciados teóricos y mucho menos en la propaganda destinada a embellecerlo. Está en los hechos concretos, testarudos hasta el infinito.

03/09/2002

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