Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
02/09/2002
Portada de hoy

Lluvias intensas en Europa

¿Una "venganza" de la Naturaleza?

ORFILIO PELÁEZ

Las intensas y prolongadas lluvias registradas durante las últimas semanas en varios países centroeuropeos han puesto a pensar nuevamente a los científicos en los modos en que la Naturaleza puede "desquitarse" de las agresiones humanas al entorno.

REUTERSCon estupor, millones de personas en todo el orbe han visto, a través de la televisión, a la parte antigua de la ciudad de Praga asediada por verdaderos torrentes de agua; las grandes inundaciones en Alemania y Austria, o escuchado que el río Elba alcanzó su mayor nivel desde 1845.

Pero las inclemencias de la maquinaria del tiempo mundial también castigaron a regiones de Rusia, España, Nepal, China, India, Viet Nam y Chile, por citar otros ejemplos.

Incluso, en este último país sudamericano acaba de ocurrir un hecho insólito. Los aguaceros en la zona Norte propiciaron el brote de más de 200 especies de flores en pleno desierto de Atacama, considerado el más árido y seco del planeta, con un promedio anual de lluvia de apenas 0,1 milímetros.

¿Podría ser todo esto un adelanto o botón de muestra de lo que será el cambio climático si prosiguen las elevadas emisiones de gases de efecto invernadero hacia la atmósfera?

¿ Es consecuencia de una nueva aparición del evento ENOS (El Niño/ Oscilación del Sur)?

Para el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, las inusuales y reiteradas lluvias intensas reportadas en varias naciones europeas, obedecen a un cambio producido en los patrones de circulación atmosférica sobre el Atlántico Norte oriental y ese propio continente.

Habitualmente, explicó, durante los meses de verano las altas presiones dominan toda el área meridional de Europa, imponiendo condiciones de tiempo cálidas y estables. Sin embargo, ahora este cuadro sinóptico se invirtió y las bajas presiones se movieron hacia el Sur, dando origen a sucesivos episodios de torrenciales precipitaciones, que han causado miles de damnificados y cuantiosos daños materiales.

Dicho fenómeno se conoce con el nombre de Oscilación del Atlántico Norte, y si bien suele presentarse con cierta frecuencia, no siempre se caracteriza por esa intensidad y persistencia en las lluvias, como acabamos de ver en la República Checa y Alemania, indicó Rubiera.

Más allá del vínculo de este particular patrón atmosférico con lo ocurrido en Europa, existe una realidad evidente: en los últimos cien años hay una marcada tendencia al calentamiento global de la atmósfera, y como es lógico, esto provoca temperaturas más altas y mayor evaporación.

Ambos factores favorecen el desarrollo de procesos lluviosos con esas características, y por tanto, pudiera ser un aviso de lo que la Humanidad debe esperar en los próximos años si no reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, advirtió el especialista.

Tras aclarar que las copiosas precipitaciones registradas en Asia y Sudamérica responden a situaciones meteorológicas específicas (tormentas tropicales, monzones, y frentes fríos) y que de ningún modo tienen relación con las de Europa, Rubiera exoneró al ENOS de toda responsabilidad por esta suerte de rebelión en el clima mundial.

Los datos más recientes confirman que desde hace varios meses se ha producido un ligero calentamiento del mar en zonas del Océano Pacífico, sobre todo en su parte occidental, lo cual sugiere el posible desarrollo de un nuevo evento ENOS.

Si fuera así, agregó, lo que tendríamos ahora es un Niño en fase débil, con poca influencia todavía sobre el estado del tiempo, muy al contrario de lo sucedido con el ENOS de 1997-98, por cierto uno de los dos más intensos del pasado siglo, junto al de 1982-83.

Vale recordar que en agosto de 1997, las noticias daban cuenta de lluvias muy similares a las de estos días en la propia Europa y Sudamérica, mientras sequías extremas castigaban a Indonesia, partes de Australia y Centroamérica

En aquella ocasión, el ENOS sí fue el principal responsable de todos esos fenómenos, pues ya había adquirido prematuramente el rango de fuerte y la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico, frente a las costas de Perú y Chile, tenía valores de hasta 4,2 grados Celsius por encima de lo normal, suficiente para virar al derecho y al revés el clima mundial.

02/09/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy