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Septiembre 3: la realidad de un sueño
Mañana se inicia un curso
escolar llamado a ser excelente
Iraida Calzadilla
Rodríguez
Tarea de todos los cubanos ha
sido la preparación del curso escolar 2002-2003. Esta vez no solo se
trató de docentes y alumnos, sino de una colosal batalla que aunó
también a constructores, jóvenes, trabajadores y el barrio entero, como
una fuerza protagónica multiplicada en cientos de miles de rostros
cotidianos y anónimos para que mañana, 3 de septiembre, el país inicie
el mejor curso escolar de su historia y eche raíces la Revolución
educacional a que estamos convocados y que, indiscutiblemente, se erguirá
como ejemplo para el mundo.
Más
allá del calor insolente de este verano, Ciudad de La Habana se vistió
con la voluntad de los constructores para que 779 centros docentes abran
con la felicidad del estreno. Pero también, en el resto del país y allí
donde fue posible, se acometieron esfuerzos en la reparación de escuelas.
Sin embargo, no solo bastan belleza y pulcritud. A ese desvelo habrá que
añadir los amplios programas que desde antes se desarrollan para dotar a
los planteles de televisores, videos y computadoras, la puesta en marcha
del Canal Educativo cual maravillosa escuela audiovisual, y la exigencia
en la superación de los docentes, todo como contribución de primera
magnitud para elevar la calidad de la enseñanza cubana, ya una de las
mejores del planeta.
Algunos
objetivos que se inician o tienen continuidad en este próximo curso
pueden ilustrar tan noble meta: lograr el desarrollo integral y de las
capacidades de cada niño de 0 a 6 años de edad; que en primaria los
pequeños aprendan tres veces más y en secundaria básica los
adolescentes lo hagan cuatro; que en la enseñanza media superior cada
preuniversitario se convierta, por su calidad, en un instituto vocacional
de ciencias exactas; y que en los niños y jóvenes con necesidades
educativas especiales sea plena su incorporación a la sociedad.
Septiembre 3 inicia un
período de amplias perspectivas: aulas primarias con no más de 20 niños
por grupo, lo cual permitirá al educador el conocimiento pleno de cada
problemática individual; casi 10 000 maestros emergentes incorporados;
una secundaria básica que incorporará nuevos conceptos educacionales,
entre los que se hallan la impartición de más de una asignatura por
profesor, y también, el inicio del Curso de Formación Emergente de
Maestros Generales Integrales para esa enseñanza.
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