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29/08/2002
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Ciencia y Tecnología

Chispas peligrosas

ORFILIO PELÁEZ

Temidos por el hombre desde la Antigüedad hasta nuestros días, los rayos son el fenómeno más característico de las típicas tormentas eléctricas que ocurren en nuestro país durante las tardes de verano.

Incluso, y debido a su alta frecuencia, espectacularidad y potenciales daños, los científicos no dudan en considerarlos entre los sucesos más extraordinarios y peligrosos de la naturaleza.

Así por ejemplo, un rayo puede alcanzar temperaturas cercanas a los 30 000 grados Celsius (mayor a la existente en la superficie del Sol ) en fracciones de segundos, verse en el cielo a decenas de kilómetros como un impresionante haz de luz con ramificaciones irregulares, y fulminar de un solo golpe a personas, árboles y otros objetos.

Hasta se plantea que si toda la energía liberada durante una fuerte tormenta eléctrica pudiera almacenarse, ello bastaría para iluminar una megaciudad durante varios meses.

CUANDO EL CIELO AMENAZA

Según refiere el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, el rayo se produce cuando el movimiento ascendente y descendente del aire dentro de una nube del tipo cúmulo nimbo, forma cargas eléctricas positivas y negativas, que al acumularse de manera excesiva, origina una descarga en forma de chispa, capaz de circular dentro de la propia nube, entre dos nubes de tormenta, o entre una de estas y la tierra.

Dichas formaciones nubosas alcanzan una altura de entre 12 y 14 kilómetros y son las únicas donde se origina esta suerte de flachazo en la atmósfera, conocido popularmente como relámpago.

Al ponerse en contacto con el rayo, precisa Rubiera, la temperatura del aire alcanza también valores próximos a los 30 000 grados Celsius y la onda expansiva generada por ese abrupto calentamiento produce un ruido enorme llamado trueno. Generalmente, los truenos retumban debido al desfase de las ondas sonoras en las distintas partes del rayo. Una descarga eléctrica típica libera una energía equivalente a un millón y medio de Watts.

Como la velocidad del sonido en el aire es mucho menor a la de la luz, siempre veremos primero el relámpago y luego escucharemos el trueno, acotó.

AL MAL TIEMPO, BUENAS PRÁCTICAS

Si a usted le sorprende una tormenta en plena calle, lo correcto es protegerse dentro de un edificio o automóvil (con las ventanas y puertas cerradas), y no intentar jamás seguir caminando bajo el asedio de la inclemencia del tiempo, y mucho menos colocarse debajo de un árbol, pues este es uno de los destinos predilectos de las descargas eléctricas.

El rayo, destaca Rubiera, siempre tiende a caer sobre el sitio más elevado, por tanto si la persona está en un descampado distante de cualquier vivienda, lo recomendable es no permanecer de pie y agacharse en cuclillas con la cabeza inclinada sobre la rodilla o acostarse en el suelo.

Dicha posición debe mantenerse hasta que pase la severidad de la tormenta.

Es decir, NUNCA SEA USTED EL OBJETO MÁS ALTO A SU ALREDEDOR. y trate, por el contrario, de ser el blanco más pequeño. Otras recomendaciones válidas son alejarse de alambres, vallas, cercas y cuantos objetos puedan atraer la descarga eléctrica; no montar a caballo, ni manipular herramientas metálicas y tubos; evite hablar por teléfono, ducharse (tenga presente que las líneas telefónicas y las tuberías conducen la electricidad), y salga inmediatamente del agua si se encuentra en una playa, río o embalse, por las razones antes mencionadas.

El lugar más seguro es el interior de un vehículo con ruedas de goma, y no precisamente porque estas sirvan de aislante. La clave de tal afirmación radica en que en este tipo de transporte, las cargas eléctricas circulan por el exterior del metal y dejan en el interior un campo eléctrico nulo, fenómeno que los físicos nombran jaula de Faraday.

Los rayos ocasionan, además, una buena parte de los incendios forestales, provocan interrupciones del servicio eléctrico y, según datos de organismos internacionales, constituyen la primera causa de muerte en el mundo por fenómenos meteorológicos.

Sin embargo, las descargas eléctricas también tienen su lado positivo, pues al caer producen reacciones químicas en la superficie que abonan la tierra de manera natural, sin olvidar la contribución de tales procesos a la propia evolución de la vida en el planeta hace millones de años.

- Cada segundo caen miles de rayos en todo el mundo.

- Al tener menos lugares donde impactar, los rayos son más peligrosos para el hombre en el campo.

- Siempre que truene, desconecte de la corriente todos los equipos eléctricos, además de los aparatos acoplados a líneas telefónicas, como los módem y teléfonos inalámbricos, pues corren el riesgo de quedar inutilizados.

-Las personas alcanzadas por un rayo no mantienen la carga eléctrica y se les puede brindar los primeros auxilios sin riesgo.

- El pararrayos protege un edificio o determinada obra, pero los equipos eléctricos ubicados en su interior no gozan de igual seguridad y requieren de sistemas específicos de protección.

- Las tormentas eléctricas pueden tener la misma intensidad en el invierno que en el verano. Incluso, en los meses de frío pueden ser hasta más violentas asociadas a hondonadas prefrontales y otros fenómenos, como ocurrió durante la llamada Tormenta del siglo, el 13 de marzo de 1993.

29/08/2002

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