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10/08/2002
Portada de hoy

Para tener un gobierno de hombres y mujeres

ANA IVIS GALÁN GARCÍA

"¿Quiénes de los que hayan presenciado este Congreso... pueden suponer, imaginar o concebir que, con un movimiento femenino tan fuerte y tan avanzado políticamente, en unas elecciones se elija solamente un 3% de mujeres?"

Foto: JUVENAL BALÁNA esa reflexión invitó el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1974, cuando al clausurar el II Congreso de la FMC, se refirió a la escasa presencia de mujeres en los órganos del Poder Popular en Matanzas, constituidos aquel año a modo de experimento. En esos comicios las compañeras apenas habían representado el 7,6% de los propuestos.

De entonces para acá, al cabo de más de un cuarto de siglo de la existencia del Poder Popular, el 20% de los integrantes de las asambleas municipales son mujeres, en tanto, su participación ha ido en aumento en los órganos provinciales y en la Asamblea Nacional. Se espera continúe así de proceso en proceso porque el acceso femenino a las estructuras representativas del Estado puede y deber ser superior, no solo porque las cubanas constituyan la mitad de la población nacional, sino también por su consagración, dedicación y probadas cualidades para dirigir.

El aporte femenino a la obra revolucionaria ha sido por más de cuatro décadas un elemento distintivo. Contamos con numerosas directoras de importantes empresas e instituciones de la nación; constituyen el 58% de los graduados universitarios, el 44% de los índices de ocupación laboral y el 66,5% de la fuerza técnica y profesional del país. Activa es la incorporación a los programas sociales y económicos que hoy se desarrollan.

En estos momentos son cubanas más del 33% de los dirigentes del país, cifra con la que se sobrepasa el 30% que se trazó en la Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Beijing, en 1995. Incluso, en relación con la representación femenina en el Gobierno, Cuba ocupa el décimo lugar en el mundo. Sin embargo, ello es insuficiente, muestra de que aún subsisten, sobre todo mentalmente, en determinadas situaciones rasgos de discriminación y desigualdad.

"Cuando se juzgue a nuestra Revolución en los años futuros, una de las cuestiones por las cuales se nos juzgará será la forma en que hayamos resuelto en nuestra sociedad los problemas de la mujer", señaló el Comandante en Jefe.

Ya están cercanas las elecciones en cuyos preparativos laboran intensamente las mujeres cubanas. Ante ellas, igualmente, la posibilidad de nominar o ser nominadas, elegir a quienes mejor nos puedan representar por sus méritos, capacidad, autoridad, disposición y prestigio, y ser electas.

Miremos nuestro entorno. A la par de los hombres hay compañeras preparadas, capaces y listas para ese patriótico empeño. El voto por la mujer significa, en especial para ellas, estar conscientes de la importancia de aceptar las propuestas, y evitar el sentido "protector" y la lástima porque tenemos muchas ocupaciones. Se trata de no ceder terreno, de eliminar criterios equivocados, muy arraigados y anacrónicos sobre lo que es posible para el hombre y para la mujer. Lo logrado dice mucho de cuanto se puede hacer.

Muchas y difíciles son las responsabilidades en el hogar y en el trabajo, pero, en la medida en que nos liberemos más y se le dé mayor participación al resto de la familia en la ejecución de tareas, podrá la mujer ascender y ocupar nuevos espacios.

No solo es justo que las féminas tengan oportunidades de desarrollar su capacidad en beneficio de la sociedad, es también necesario que encuentren todas las posibilidades de aprovechar a plenitud sus capacidades.

10/08/2002

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