Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
10/08/2002
Portada de hoy

Misión médica cubana en Haití

La alegría de un "Pa pi mal"

Texto y foto: JOEL MAYOR
Enviado especial

José Martín Hidalgo ha cruzado más de 40 veces "el temible canal de San Marcos". En ocasiones, en bote de motor. Otras, ha tenido que arriesgarse en los veleros. Allí se han hundido barcos y ahogado cientos de personas. Pero el médico cubano no se amilana; en la orilla opuesta, miles de haitianos le han confiado su vida.

La mayor alegría es cuando oyes al 
propio paciente decir: "Pa pi mal".

Al cirujano tunero se le han ido acabando los temores; esta es su tercera misión. Antes prestó sus conocimientos y habilidades en Etiopía y el Frente Polisario. Desierto, calor, miseria, guerra y tormentas de arena, lo han preparado para cualquier sorpresa.

De modo que observar cómo dos marinos le sacan agua a la embarcación, a medida que avanzan, no lo asusta lo suficiente para hacerlo desistir de su encomienda. Tampoco se rinde cuando su barco queda a la deriva, o se le termina el combustible a mitad de camino. Ni siquiera lo persuaden las historias reales de varios naufragios.

Martín ha creado un proceder quirúrgico novedoso, y nada lo hará detenerse, pues la sonrisa de un niño rescatado de la muerte compensa riesgos de toda índole; superar el peligro se convierte en rutina.

Lo cierto es que en una comuna de tan difícil acceso y condiciones de vida como la isla La Gonave, el equipo integrado por el ginecobstetra Islán Joel Piñera, la enfermera y técnica en anestesiología Rosabel Quintana, la técnica en laboratorio clínico Nereyda de León y este galeno de Puerto Padre ha realizado ya 762 operaciones.

"No contamos con salas de cuidados intensivos ni de cuidados especiales. No obstante, se han realizado 472 intervenciones mayores. Las urgencias por peritonitis llegan después de tres o siete días como promedio, luego de acudir a los gangan o vudú, lo cual influye en la severidad de cada caso.

"A ello se le suma la insuficiencia de recursos de nuestro hospital de Anse a Galets, la pobreza de la población y la escasez de fuerza calificada (intensivistas, pediatras, enfermeros y técnicos)."

Cada vez que Martín se coloca los guantes comienza una batalla en condiciones desiguales entre su bisturí y la guadaña fatal. Por ello fue preciso equilibrar las posibilidades.

"De las 69 urgencias de cirugía, 34 presentaron grandes peritonitis. No bastaba intervenir una vez. Nos vimos obligados a aplicar la práctica regular conocida como second looking.

"Este proceder consiste en reintervenir al paciente en las primeras 24-72 horas posteriores a la operación, de acuerdo con la respuesta de su organismo. Utilizamos semejante alternativa en 17 casos, entre ellos ocho niños. Salvamos a 16 y perdimos a uno.

"La peritonitis es una inflamación o irritación de la cubierta interna y de las vísceras de la cavidad abdominal. Normalmente, se procede a evacuar el pus y hacer lavado y drenaje, con utilización o no de antibióticos.

"Mas, al no tener una sala de terapia con posibilidades de brindarle el respaldo que requiere el paciente, se precisa ser más agresivo, en aras de garantizar su vida.

"La rapidez con que obremos es fundamental; ni contamos con los medicamentos suficientes ni puede confiarse en que ellos aseguren la supervivencia."

No hay tiempo que perder. Cada minuto cuenta. Si el organismo pide ayuda, Martín zafará los puntos totales y abrirá una vez más la cavidad hasta que no haya peligro alguno. Luego del trabajo llegarán los premios.

"Los cirujanos nos conformamos con poca cosa", revela. "La mayor alegría es cuando oyes al propio paciente decir: `Pa pi mal', que en creole significa que está bien". Todavía recuerda como se lo dijo Olson, un niño de dos años "muy cómico", con un acento característico.

"A Katiana la intervinimos tres veces. Cuando le quitamos los sueros y drenajes, la mamá se nos abrazó llorando, y nos repetía que si no fuera por que nosotros estábamos trabajando allí, su niña hubiera muerto."

Por eso Martín regresa de nuevo a La Gonave tras la reunión de la brigada médica del departamento Oeste en Puerto Príncipe. No le preocupan ni las velas hinchadas por el viento, ni las olas, ni el crujir de la madera. Tampoco lo distrae el azul del mar o el verde de las montañas.

"Paisajes bonitos puedes ver en cualquier lugar del mundo. Peligro también. Lo más lindo es la acción humanitaria. Me satisface salvar vidas". Entonces, quizás impulsa la proa con la mirada: en la otra orilla aguardan urgencias y batallas por ganar en nombre de la vida.

10/08/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada de hoy