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Estados Unidos Los pobres duermen mal NICANOR LEÓN COTAYO En Estados Unidos, el país más rico del mundo, hay numerosas personas con bajo nivel de vida que al sufrir enfermedades se ven forzadas a consumir medicamentos para perros y gatos. Al intentar explicarlo, el periódico Los Angeles Times recordó el pasado 29 de julio la existencia de 40 millones de norteamericanos sin seguro médico y los elevados precios de las medicinas. Los denominados homeless (sin techo) y los inmigrantes ilegales, entre otros, tratan de curarse padecimientos como la gripe, la artritis o la sinusitis, con productos menos costosos destinados a esos animales. "Son muchísimos los casos de personas que consumen píldoras antibióticas para perros", por ejemplo en la zona fronteriza con México, declaró a la prensa Don Klingborg, profesor de la Escuela Veterinaria Devis. ¿Qué está provocando lo dicho? La multiplicación de casos de alergia, de efectos colaterales nunca vistos y una venta ascendente de fármacos para perros y gatos, tal y como se alerta desde los centros hospitalarios de emergencia. Además, según Brandon Goff, médico del Pentágono, quienes deciden tratar de curarse con esos productos afrontan el peligro de no eliminar las bacterias contenidas en la infección y por lo tanto, agravarse. En enero pasado informaron en Washington que 31 millones de norteamericanos vivían en la pobreza, así como que el nivel de miseria en Estados Unidos "sigue siendo superior al de otros países industrializados". En un día promedio, a manera de ejemplo, allí pueden llegar a carecer de hogar alrededor de 650 000 personas, afirmó durante una entrevista Martha Burt, especialista sobre el tema en el Instituto Urbano. Un estudio dado a conocer el 16 de junio último en la capital estadounidense reveló que diversas instituciones atienden a los pobres con personal en fase de entrenamiento, mientras los pacientes con seguro de salud reciben asistencia de médicos. No se trata de hechos aislados. Es solo parte de un todo que hiere a profundidad la azucarada imagen de la democracia norteamericana. La causa se localiza en el sistema mismo, no en la superficie de este. Ahí están las personas en Estados Unidos obligadas por la miseria a consumir medicamentos para perros y gatos, mientras el gobierno proyecta elevar los gastos militares hasta llevarlos a 451 000 millones de dólares en el año 2007. Penosa la situación de quienes solo tienen la alternativa de tragar píldoras antibióticas para perros, en el país donde hace dos años se invirtieron 3 000 millones de dólares en un proceso electoral que terminó cubierto de estiércol. ¿Pueden los actuales gobernantes de Washington resolver estas contradicciones? Imposible. Tendrían que limpiar la casa y lanzar al basurero el sistema que las provoca. Una receta demasiado cara para ellos. |
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