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César Vallejo, poesía y prosa LUIS SUARDÍAZ
Se inicia el cuaderno con su canto de madurez España, aparta de mí este cáliz, escrito entre 1936, año en que comienza la Guerra Civil en la península, y 1937, y continúa con lo más sobresaliente de toda su obra: Poemas humanos, cuyos primeros exponentes datan de 1923 —ese año Vallejo cumpliría 33— y los últimos de 1938, poco después la muerte le ganaría la última partida.
En Vallejo de sangre y flor, podemos acceder al intelectual maduro. Estudioso del marxismo desde el mirador europeo, socialista convencido, cristiano cuyos abuelos fueron curas españoles y cuyas abuelas pertenecían a la estirpe de los primigenios peruanos. Apasionado defensor de la república española, enemigo de la explotación, la discriminación, el atropello de los débiles por los poderosos, dijo en versos memorables: no hay Dios ni hijo de Dios sin desarrollo, y al condenar al sistema capitalista, que él consideraba execrable, denunció: La cantidad enorme de dinero / que cuesta ser pobre. Nicolás Guillén, que lo conoció bien, dejó escrito: Admiro mucho su dramática poesía. Respeto mucho su vida sincera, desinteresada, con hambre y rebeldía. Creo mucho en él. |
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