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06/08/2002
Portada de hoy

A cargo de GUILLERMO CABRERA ÁLVAREZ

Esta carta sencillamente se extravió entre los papeles que se acumulan a mi alrededor cada día, en esa adorable pesadilla de no tener todo el tiempo del mundo para leer.

La leí cuando llegó y la puse en la carpeta destinada a textos para publicar, pero después, como si tuviera piernas se trasladó por sí sola a otra carpeta de asuntos por leer, y hoy domingo, mi día de escribir para el periódico, asomó su tinta azul escrita en marzo del 2002 y con trazos seguros invitó a ser leída:

Cuando me senté a escribir esta misiva, no sabía a quién dirigirla, imagínense por un instante cuántas personas visitaron mi casa porque mi hija de siete años podía ser otro caso de dengue.

¡Qué tristeza y angustia vividas por toda la familia! Pero qué satisfacción y seguridad el hacer café cuatro o cinco veces al día para brindarles a la doctora Leticia, a mi médico y enfermera de familia, a la pediatra, a las dos técnicas que tan dulcemente vinieron dos veces para realizar la prueba a la niña; al compañero del IPK, a los de la campaña del mosquito, a los compañeros del municipio de Salud, a mis compañeros de trabajo, a los choferes, a mis vecinos...

¿A quién de ellos iba a dirigir este sencillo agradecimiento?

Cómo no agradecerle a nuestro Comandante en Jefe Fidel, si cuando mi hija recibió hoy tres libras de pollo, tres paquetes de salchicha, arroz y frijoles, me dijo: "Mami, ¿todo eso es para mí?"

Cómo no agradecer a todos los que están inmersos en esta costosa y necesaria campaña contra el Aedes, a nuestros periodistas, y compañeros de las Mesas Redondas, que tanta información nos brindan cada día.

Por eso decidí enviar mi agradecimiento y el de mi hija y familia a TODOS, porque unidos, vamos a lograrlo.

Con gran alegría recibimos hoy la noticia del análisis: fue negativo.

Ahora Amanda, mi hija, quiere seguir debajo del mosquitero y limpiar todos los días el patio.

Estoy segura de que ahora comprenderá mucho mejor por qué en la casa queremos tanto a Fidel y a la Revolución, y seguirá exigiendo el regreso de nuestros Cinco Compatriotas como lo hizo el Ocho de Enero, cuando al pasar la caravana triunfal, con gran orgullo leyó su comunicado con todas las fuerzas de su voz y de su corazón.

Gracias a todos y reciban el cariño y la admiración de una madre feliz de ser cubana. (Dianelys Cabrera Acosta, Cotorro, Ciudad de La Habana)

Estas son de las cartas que siempre tendrán vigencia.Tal vez esperó, escondida entre papeles, para hoy recordarme la batalla.

Escríbanos:
Sección Abrecartas
Periódico Granma
CP 10699 Habana 6

06/08/2002

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