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06/08/2002
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Higinio, el maxilofacial o el artista del buen trato

Ronal Suárez Ramos

PINAR DEL RÍO.— Si usted, en Pinar del Río, se queja de una dolencia en la boca, o simplemente tiene una verruga o lunar en la cara que daña su estética, seguramente le recomendarán: ¡Vete a ver a Higinio!

Foto: DANIEL MITJÁNSNo es que este moreno de 53 años de edad sea el único maxilofacial de la provincia, ni siquiera el de mayor categoría científica.

Vanguardia Nacional durante ocho años consecutivos, desde hace unos meses sumó a los varios reconocimientos recibidos la Medalla Hazaña Laboral.

Pero lo que más agradecen sus pacientes es el trato afable, casi familiar, que les hace olvidarse del bisturí, o de la "temible" pinza con que extrae un cordal retenido, mientras conversa de deportes, de la actualidad mundial, o recita unos versos de su inspiración.

Higinio Hernández González se crió entre el trabajo y el arte. Su padre, a los 45 años de edad, había participado en 33 zafras, labores que alternaba con las de albañil en el tiempo muerto, e integrante de un conjunto musical.

Esos oficios los aprendió desde pequeño, y también de entonces son sus primeras incursiones en la composición de décimas, poemas y canciones.

Un buen día, cuando cursaba la primaria en su natal Artemisa, le propusieron participar en unos Juegos Nacionales Escolares, en los que ocupó el séptimo lugar en lanzamiento de la bala. Ello lo llevó a la ESPA, donde pronto fue captado para la disciplina de levantamiento de pesas, destacándose con varios récords nacionales juveniles.

En 1975 se graduó de estomatólogo en la Universidad de La Habana y tras ejercer en las postas médicas del central Harlem y de Cajálvana, vino a la capital pinareña a hacer la especialidad, para convertirse en el segundo de su especialidad formado en la provincia.

Jefe del Grupo Provincial Maxilofacial y de ese servicio en el hospital Abel Santamaría, sintetiza en unos versos su opinión sobre el trabajador de la Salud: "Un gran por ciento del trato, el resto de Medicina, eso es lo que determina que el resultado sea grato".

Un servicio prácticamente desconocido antes del triunfo de la Revolución, hoy se brinda en cuatro hospitales, y hasta a varios municipios llega la cirugía maxilofacial.

"La cara del paciente es nuestro trabajo; cuando le mejoramos la estética o evitamos que algunos males se desarrollen, le damos calidad de vida, bienestar espiritual."

En su caso, conversa con el paciente para combatir el estrés. Trata de que nunca vea la parte activa del instrumento quirúrgico, y a veces terminan cantando juntos una canción.

Es que en eso de la música también Higinio ha tenido éxito, pues en el Festival Boleros de Oro del año 2000 resultó premiada su composición titulada "La luna se fue".

Guarda entre los más gratos recuerdos de la misión internacionalista en Guyana, los días en que se formó una brigada de médicos y maestros con conocimientos de albañilería para ayudar en la reparación de la embajada cubana allí. "Operaba por la mañana y por la tarde me incorporaba a la construcción hasta altas horas de la noche. Terminé al frente de la obra", rememora.

Músico, barbero, albañil, siempre dispuesto a ocupar la tribuna de un acto público para recitar una poesía escrita para la ocasión; consagrado profesional de la Salud, constantemente asediado por potenciales pacientes, dice que le gustan todas esas ocupaciones y lejos de oponerse entre sí, se complementan. "Lo único que se afecta es mi tiempo libre y lo cedo con gusto".

06/08/2002

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