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La fidelidad se llama Jorrín Omar Vázquez Con los aires renovadores de la alborada de 1959, Enrique Jorrín, el artífice del chachachá, decidió crear una orquesta cuyos ecos llamaron la atención por aquel contrapunteo entre su violín, la flauta y los restantes instrumentos.
Ha sido ardua la lucha por mantener su legado, puesto que de un tiempo acá no ha tenido mucha difusión el colectivo. La orquesta tiene nuevos números, con armonizaciones contemporáneas, pero conserva el timbre de los viejos tiempos. Todavía le funciona la magia y conquista al público, como acaba de suceder en el Festival Internacional de Jazz de Barbados, ocasión en que el Daily Nation destacó: "La Orquesta Jorrín actuó en Ferrell's Hill, en un espectáculo que duró siete horas y se destacó por su cultivo de la música cubana, desde el danzón hasta el chachachá, melodías que fueron complementadas por la energía de sus evoluciones coreográficas y el nivel de sus vocalistas e instrumentistas. Si hubiera que resumir una valoración probablemente sería `muy bien' (en español), con el consentimiento agradecido del público". Ello sirve de motivación para iniciar la conversación con Antonio López Olivera, quien dirige la orquesta desde 1995 (anteriormente había trabajado cuatro años con Jorrín), y a la cual se sumó Eloy René Beltrán, su administrador. "Tocamos frecuentemente en Alegrías de sobremesa (Radio Progreso), Pepito Ciérvides, su director, nos programa. Solo hicimos Contacto en 1997 y actuamos en la Gala por el aniversario 45 de la Televisión Cubana. Hace años que no grabamos un disco, aunque tenemos nuevos números y mantenemos el repertorio tradicional, cuidando el timbre y la calidad que ha caracterizado a la orquesta." Entre los planes inmediatos de la orquesta, se cuentan: actuar en África para nuestros médicos internacionalistas; y cumplimentar un contrato en Mérida (Yucatán) para afianzar el escenario que siempre tuvo Enrique Jorrín en México, pues, como subraya López Olivera, "su obra se mantiene vigente: en el Metro de Ciudad de México se pasan dos programas de radio diarios con nuestra música, de una hora de duración". Violinista y orquestador, Antonio López Olivera estudió en la Academia Municipal de su natal Colón y, después, en la de Superación Profesional Ignacio Cervantes. Fue violinista de la Siglo XX, Melodías del 40 y dirigió Los Violines de Tropicana. No se puede terminar la entrevista sin preguntarle cómo valora su responsabilidad al frente de una orquesta con nombre y trayectoria. "Es un desafío pero también un honor, por ser Enrique Jorrín una de las figuras más importantes de nuestra música. Cuidamos toda su obra, incluyendo el bolero—cha Cuántos recuerdos acuden a mi mente, que fue la última que escribió." |
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