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Un espejo para el administrador FÉLIX LÓPEZ Lejos de los manuales y las directivas, son los hombres —el administrador y sus subordinados— quienes trazan el camino a la transparencia económica de una unidad o empresa. Y también todo lo contrario. Ese concepto, tan antiguo como los números, primó en un reciente encuentro entre Lina Pedraza, ministra de Auditoría y Control, y administradores y directivos de Palmares, grupo de Cubanacán que rige la actividad de unas 200 entidades, entre las que se pueden encontrar desde los pequeños módulos gastronómicos Ditú, hasta un restaurante insignia como lo es El Aljibe. El análisis de un tema que está permanentemente en el colimador de los auditores, comenzó con el rodaje de varios videos donde algunos trabajadores de los Ditú fueron sorprendidos violando las normas y el manejo de la caja registradora. Otro ejemplo, resultado de una verificación fiscal a la sucursal de Holguín, puso al auditorio frente a deficiencias que abren el camino a inaceptables manifestaciones de corrupción. Por suerte, existe en Palmares la otra cara de la moneda. El administrador del Ditú de Luyanó —el de mayores ingresos en el país— respondió que los indicadores económicos de su unidad se sustentan en el control permanente de todos los recursos y de la calidad en el servicio, algo que no se logra, advirtió, sin su permanencia en el centro. Dejaba claro que él era el máximo responsable. Otros elementos clave fueron añadidos por el administrador del restaurante El Aljibe, Vanguardia Nacional en los últimos cuatro años y con más de 680 000 dólares de propina donados a la Salud en menos de una década: "Los directivos, además de estar siempre, tienen que ser ejemplo. Todos los días dedico 20 minutos a hablar con los trabajadores, especialmente con los jóvenes, porque creo en la concientización del hombre. La honestidad también se educa, pero hay que hacerlo con sistematicidad". Esas dos reflexiones sirvieron a la ministra Lina para llamar la atención sobre los métodos que se utilizan en esta actividad (a veces alejados del trabajo directo con el hombre), y la necesidad de apelar a su vergüenza e inculcarle valores que desaparecieron del escenario gastronómico del país: "Si no es así, preguntó, ¿qué vendrá después de los circuitos cerrados de televisión que ustedes han instalado para perfeccionar el control?". Al respecto, Mario Escalona, gerente general de Palmares, reiteró que no se resuelve nada con las cámaras, si al frente de la unidad no hay un administrador que responde ante una violación con la energía necesaria, si no utiliza la documentación económica para conocer cómo está la unidad y prevenir errores, y si cree que su mayor utilidad está tras el buró y se aísla de la realidad que lo circunda. Cuando fallan estas reglas, está demostrado por la práctica, queda abierto el camino a la ineficiencia y la indisciplina laboral y financiera. En esas deficiencias están concentradas hoy todas las energías de Palmares. "Nada, puede ser más importante, afirmó Escalona, que lograr la certificación económica de nuestras sucursales, como elemento imprescindible para transitar por los diferentes pasos del Perfeccionamiento Empresarial". Hasta aquí, a usted le parecerá que reseño una reunión más sobre lo mismo. Pero no es así. La dirección de Palmares, además de identificar todas sus deficiencias en un informe descarnado, como lo calificó Lina Pedraza, ha establecido una regla dura, pero necesaria: los administradores de aquellas unidades que reciban evaluación de Deficiente en los controles económicos internos no podrán continuar en sus cargos. Y todos los implicados recibirán una sanción acorde con su responsabilidad. Lo mejor es no llegar a ese límite. Y en tal sentido tiene un valor extraordinario el encuentro promovido por Palmares. "La prevención, sentenciaba Lina, es una herramienta de la que no puede separarse el administrador: Tiene que saber lo que pasa, para ponerle una `vacuna' al irresponsable y alertar a los demás trabajadores... La corrupción, en cambio, corroe, y sirve al enemigo". |
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