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29/07/2002
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Truenos en Wall Street y nubarrones en la Casa Blanca

ORLANDO ORAMAS LEÓN

Los escándalos de hasta hace unos días bien cotizadas corporaciones estadounidenses impactan en la Bolsa de Valores de Nueva York. En medio del revuelo, WorldCom, gigante de las telecomunicaciones, protagoniza la mayor quiebra de la historia de la Unión. Entretanto, el presidente George W. Bush afirma que la economía marcha sobre bases sólidas.

Para Bush, el problema es culpa de las empresas. Quizás le faltara decir del sistema de libre empresa, y promete la creación de una fuerza federal para luchar contra delitos financieros. Entretanto, en el Congreso se aprueba el mayor proyecto de reforma empresarial desde el crack del 29, para castigar a los criminales de cuello blanco y mejorar el control del sistema de contabilidad financiera.

Al ciudadano común, no le inspiran confianza los informes de las corporaciones, mientras crecen las críticas al manejo que el gobierno viene dando a una crisis que se destapó con Enron, en el ramo energético, y ha sumado en escándalos separados, pero unidos por un hilo común, a una decena de megaempresas estadounidenses.

El secretario del Tesoro, Paul O'Neill, repite 
que la economía marcha bien.

Una reciente encuesta realizada por la cadena televisiva NBC y el diario The Wall Street Journal, arroja que el 93% de los consultados desconfía de los responsables de las grandes empresas, es decir, del núcleo de decisión económica (y también política) de la nación.

Habría que medir el impacto de tal situación entre inversores internacionales que por lo general invierten su capital en la banca y los negocios del mercado estadounidense, y pudieran estar mirando hacia otras opciones.

Y si bien el referido sondeo evidencia que el presidente W. Bush aún goza de la popularidad que le favoreció tras los atentados del pasado año, lo cierto es que en el currículum empresarial del actual mandatario se señalan manchas como las que por estos días enlodan a entorchados ejecutivos del stablishment.

Tanto el jefe de la Casa Blanca, como el vicepresidente Richard Cheney, han sido cuestionados por presuntas irregularidades financieras y contables en sus tiempos de directivos de empresas petrolíferas. En el caso de Cheney, incluso, hay una demanda judicial en marcha.

La más reciente edición de Newsweek, se pregunta si la crisis de confianza en Wall Street pudiera alcanzar al gobierno, que intenta sacar provecho político de su cruzada antiterrorista. Los analistas se cuestionan si W. Bush no estará siguiendo los pasos de su padre, que cosechó alta popularidad con la fanfarria bélica de la Guerra del Golfo, para luego perder la batalla económica y ceder en las elecciones al candidato demócrata, William Clinton.

En Wall Street ha imperado 
el nerviosismo.

W. Bush comenzó con mala pisada política, al ganar la presidencia con un proceso electoral plagado de irregularidades en Florida, donde su hermano, Jeb, es gobernador. Pero su crédito creció tras los atentados terroristas del 11 de septiembre y la guerra lanzada en represalia contra Afganistán.

Bush llegó a tener por aquellos tristes días un 90% de apoyo, lo propio que cosechaba su padre al ganar la Guerra del Golfo. Pero la historia demostró que el estandarte bélico no bastó para las ansias reeleccionistas de quien fuera sucesor de Ronald Reagan.

De cara a las elecciones legislativas de noviembre próximo, donde los demócratas intentarán hacerse del control de ambas Cámaras, el gobierno tiene en su contra la propia crisis empresarial, así como los conocidos lazos y compromisos de Bush y Cheney con el sector corporativo que hizo posible las quiebras de Enron y WorldCom.

De igual manera tendrá que afrontar las críticas de quienes consideran que el Presidente habló más de lo que hizo en materia de sanciones para altos ejecutivos fraudulentos.

También pesarán las insuficiencias que rodean a su equipo de asesores económicos, en particular el secretario del Tesoro, Paul ONeill, y el consejero Lawrence Lindsey, quienes se han visto incapaces de superar la desconfianza de los inversionistas en la transparencia del sistema empresarial.

Y aunque Bush y otros altos cargos reiteran que el barco navega en aguas tranquilas, la mayoría de los norteamericanos considera que, en materia económica, lo peor está por llegar. Junto a las noticias de los vaivenes a la baja de la Bolsa y los escándalos empresariales, se suman otras de recortes de empleo y pérdidas gananciales en conocidas corporaciones.

Las próximas elecciones del Congreso están a la vista y podrían ser un termómetro para medir el crédito que, en la economía, y ante el electorado, está recibiendo el Presidente que escogió la vía de la guerra para imponerse en el mundo.

De los escándalos financieros en Estados Unidos

La serie de escándalos financieros en las grandes corporaciones norteamericanas se iniciaron el pasado diciembre con la quiebra del gigante energético Enron. Aquella fue descrita como la más grande en la historia de la Unión. Pero hace unos días, la declaración de insolvencia de WorldCom impuso un nuevo récord.

ENRON: El mayor distribuidor de energía del mundo ocultó durante años deudas millonarias con empresas asociadas, hasta su quiebra en diciembre del 2001. Las deudas de la séptima mayor empresa de Estados Unidos ascienden a 30 000 millones de dólares. El escándalo incluye la sospecha de destrucción de documentos comprometedores, en lo cual está involucrada la empresa de auditoría Andersen.

WorldCom protagonizó la mayor quiebra en Estados Unidos.

WORLDCOM: Segundo mayor consorcio telefónico estadounidense. Desde comienzos del pasado año escondió, mediante manipulaciones contables, pérdidas por 3 850 millones de dólares que aparecían en sus registros como ganancias. Engañaba así a potenciales inversores. El valor de sus acciones en la Bolsa de Nueva York cayó en picada.

GLOBAL CROSSING: Compañía telefónica que incrementó artificialmente su cifra de negocios mediante el intercambio de capacidad con otras empresas telefónicas.

MERRILL LYNCH: El mayor calificador y corredor de acciones de Estados Unidos fue obligado a pagar una multa de 100 millones de dólares, tras acuerdo con el Fiscal General de Nueva York. Acusado de haber dado internamente calificación negativa a algunas acciones y, pese a ello, haberlas recomendado a sus clientes, según DPA.

TYCO: Aunque no se ha confirmado, persiste la sospecha de irregularidades en los balances. El jefe del consorcio, Dennis Kozlowski, acusado de evasión tributaria por un millón de dólares, renunció a su cargo.

IMCLONE: El ex jefe de esta empresa biotecnológica fue arrestado en junio pasado, por cargos de transacciones con información privilegiada. Acusado de haber vendido acciones propias de la empresa poco antes de anunciar oficialmente que un medicamento anticáncer de la corporación no sería autorizado, lo cual hizo bajar verticalmente las acciones de la firma en la Bolsa.

XEROX: Especializada en fotocopiadoras, infló sus balances por 6 000 millones de dólares entre 1997 y 2001.

ADELPHIA: Gigante de la televisión por cable que se declaró en quiebra. Entregó garantías crediticias por 3 100 millones de dólares a favor de miembros de la familia del jefe de la empresa. Varios de ellos resultaron encarcelados hace unos días.

MERCK: Consorcio farmacéutico acusado de incluir en sus libros, en los últimos tres años, ingresos por 12 400 millones de dólares de su subsidiaria MEDCO como cifra de negocios, pese a no haber recibido jamás esos fondos.

29/07/2002

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