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Kingston, el mejor mundial
juvenil desde Cinco récords mundiales y otros 90 de distinto rango le dieron un matiz elevadamente cualitativo ENRIQUE MONTESINOS
Como argumentos poderosos están los cinco récords mundiales establecidos, algo que no acontecía desde la segunda edición de Sudbury'1988, cuando se implantaron cuatro, mientras que en las citas posteriores de los años 90 apenas hubo tres en todas juntas.
Sonados fueron los registros de 54.70, a cargo de la estadounidense Lashinda Demus, en 400 con vallas, y el acumulado de 6 470 puntos por parte de la sueca Carolina Cluft, en el heptatlón, a la vez que no menos impresionante resultó el tiempo de 38.92 segundos impuesto en la apoteósica jornada de clausura por la cuarteta varonil estadounidense de 4x100. Se trata de resultados para mayores, y bien "cujeados", los de estos bisoños con máximo de 19 años. En esa misma fecha dominical "todo pintaba a las mil maravillas" para que Anay Tejeda batiera otro tope universal, el 12.84 de los 100 con vallas, por estar muy bien y tener aval de dos 12.93 durante la preparación. Sin embargo, demasiado aire a favor (3.4 m/s) privó a su formidable 12.81 de pasar a los libros. Se escapó una buena oportunidad en su último año como juvenil, pero seguramente el atletismo cubano aprovechará lo que queda de temporada para llevarla a más competencias y conquiste ese otro mérito histórico. Se lo merece, por cuanto es ahora mismo la quinta mejor atleta cubana por rendimiento promedio en los últimos doce meses —según ranking de la IAAF del 22 de julio—, detrás de Osleidys Menéndez, Daimí Pernía, Zulia Calatayud y Yipsi Moreno. De nuevo en el tema de las primacías del Mundial Juvenil, aclarar que las otras dos, en bala y disco para varones, tendrán que esperar hasta el último día de diciembre para ser ratificadas, puesto que así lo acordó la IAAF al introducir en enero las reducciones de peso en dichos implementos. Para los propios campeonatos hubo 9 modificaciones de sus marcas, al sumarse el 10.09 del trinitario Darrell Brown en 100 metros, el 13:28.30 del kenyano Hillary Chenonge en 5 000, el 48.89 del sudafricano Louis Van Zyl en 400 con vallas, el 4.40 de la alemana Floe Kuhnert en pértiga, el 65.39 de la croata Ivana Brkljacic en martillo y el 43.40 de la posta corta femenina de Jamaica. Por si fuera poco, también se fijaron un total de 8 récords continentales y 73 nacionales, en un campeonato al que acudieron 1 040 atletas de 159 países, el segundo más concurrido después de Annecy'98 (Francia), donde se reunieron 170 delegaciones. Salvo la real posibilidad de Anay Tejeda (y de Jesús Costa, que se lastimó al tropezar con el primer obstáculo), el resto de los 13 miembros del equipo cubano no se acercó a un récord y ni siquiera a sus mejores resultados previos, algo que los entrenadores siempre valoran para ajustar en el futuro, puesto que lo único importante no es el balance final de medallas, como —erróneamente— algunos piensan. En ese aspecto Cuba sobresalió con tres de oro (los triplistas Mabel Gay y David Giralt, además de Anay) y una de plata (Arianna Martínez, triple), que la ubicaron en el cuarto lugar del medallero cualitativo, pero no fue tan destacada por puntos (lugares entre los ocho primeros, solo siete), para un total de 39 y el puesto 12. Vale destacar que la IAAF defiende mucho la clasificación por puntos, porque refleja calidad en un mayor rango. Cuba ostenta el sexto lugar histórico, con 513 (incluso mejor que por medallas de oro, séptima), pero en los últimos tiempos atraviesa por una tendencia bajista, que de no detenerse... Las dos últimas ediciones han sido prácticamente en casa, pero solo hemos presentado 10 y 13 competidores, respectivamente, por las dificultades económicas que atravesamos. Rusia, que comenzó a competir como país en 1994, ya se nos pegó y la próxima cita será en Europa (Italia'2004). No defendemos un lugar más o menos en una tabla, sino lo que representa en cuanto a disponer de una mayor o menor cantera para el futuro, de cuánto queremos multiplicarnos. Porque lo irrefutable es que existe una regla todavía sin excepción, por lo menos para Cuba: ¡Todos! nuestros titulares olímpicos y campeones mundiales de mayores desde 1990 para acá (Quirot y Martén estaban pasadas de edad en 1986), en su momento pasaron primero por los mundiales juveniles.
Se situaron entre paréntesis las cifras --ya añadidas-- del 2002. Se sacaron de la tabla a la URSS más el equipo unificado (22-18-27=67 medallas) que compitieron solo hasta 1992 y a la RDA+RFA (25-13-21=59), que lo hicieron hasta 1990.
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