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Alvar Aalto y el humanismo arquitectónico Se inaugura hoy, a las 3:00 p.m., en la Maqueta de La Habana una exposición sobre el gran arquitecto finés VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ "Solo hay dos corrientes en el arte: la que nos acerca a la humanidad y la que nos aparta de ella". Dicho así, esto puede parecer una verdad de Perogrullo, pero cuántas veces esa línea divisoria se ignora en el día a día del ejercicio de las más diversas prácticas estéticas. La frase la dijo Alvar Aalto, un arquitecto finés que concibió en la primera mitad del siglo pasado la construcción de edificios y casas, y el diseño de interiores como un mensaje de elevados valores artísticos y funcionales.
Ahora tenemos la posibilidad de apreciar esquemas e ilustraciones de los trabajos de Aalto (1898-1976) en la Maqueta de La Habana (3ra. y 26, Miramar, Playa), puesto que a partir de este lunes, a las 3:00 p.m., quedará abierta una exposición que nos permitirá recorrer las estancias principales de una trayectoria imprescindible en la arquitectura contemporánea. A Aalto se le asocia con una de las corrientes fundamentales de la arquitectura en los últimos cien años, el funcionalismo, pero a veces bajo ese criterio se le pretende reducir. Ciertamente, sus obras son funcionales, habitables, pragmáticas, pero lo son más todavía por el valor que atribuyó a la belleza de las representaciones simbólicas y a los componentes hedonísticos como parte consustancial al hecho arquitectónico. Tal vez la marca más conocida de Aalto sea la que inscribió en la Baker House del célebre Instituto de Tecnología de Massachussets, la curva serpenteada que en toda clase de Historia del Arte Contemporáneo se cita como parte de su estilo, pero habría que situar como punto de partida de su extraordinaria pasión creadora el sanatorio de Paimio, en su Finlandia natal, diseñado en los años treinta, donde se hizo evidente esa posibilidad real de conciliar modernidad y audacia con funcionalidad, comodidad y racionalidad estética; o sea, de concretar un ideal que por entonces lucharon otros dos grandes arquitectos, Walter Gropius, desde la famosa Bauhaus, y Le Corbusier. Los artistas, los arquitectos y la humanidad entera son deudores de lo que estos tres genios concibieron en términos de construcciones. |
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