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05/07/2002
Portada de hoy

Homenaje del pueblo cubano al norteamericano 

El sueño posible de la libertad

Asistió Fidel a gala cultural en el Teatro Karl Marx

Andrés D. Abreu

You may say I'm a dreamer / But I'm not the only one, cantó John Lennon algún tiempo antes de que lo mataran en Nueva York. "Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único".

Foto: ALBERTO BORREGOAnoche en La Habana, 4 de julio del 2002, casi dos siglos y más de un cuarto después de la independencia de las Trece Colonias, el pueblo de Cuba, que sabe soñar, fundar y tender legítimos y duraderos puentes de amistad, tributó en el teatro Karl Marx, en una velada que contó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, un sincero homenaje a todos los norteamericanos de buena voluntad, por encima de la hostilidad con que las administraciones de Washington, a lo largo de 43 años, han pretendido negar la realidad actual de la nación cubana

Con el mismo sentido respeto que expresó José Martí por los hombres de la tierra americana de Lincoln, más allá del homenaje, devino demostración de intensos lazos históricos y culturales que nos unen.

Danza Contemporánea de Cuba.

La música de Jerome Kern, George Gershwin y Chuck Berry fue interpretada por el bajo Israel Hernández, el coro Entrevoces, Miriam Ramos junto al guitarrista Jorge L. Chicoy y Pablo Menéndez con Habana Ensemble.

Los poetas cubanos Georgina Herrera, Marilyn Bobes y Jorge Luis Arcos recitaron la obra de Langston Hughes, Edna St. Vincent, Ezra Pound, mientras que los versos de Walt Whitman, William Carlos Williams, Carl Sandburg, Robert Lowell, Allen Ginsberg y Alice Walker emergieron de los Premios Nacionales de Literatura cubanos Antón Arrufat, César López, Miguel Barnet, Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández y Nancy Morejón.

El Ballet Nacional de Cuba y la Escuela Nacional de Ballet danzaron sobre los sonidos de Gottschalk; Danza Contemporánea de Cuba interpretó su versión de Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, y el Conjunto Folclórico Nacional mostró la indiscutible fuerza de una raíz africana común en el baile de Apalencado.

Agrupaciones corales de Cuba y EE.UU. cerraron la gala.

Importantes personalidades de nuestra vida social y cultural se sumaron al espectáculo con mensajes de entendimiento y fraternidad. Carlos Martí, Eusebio Leal, el reverendo Raúl Suárez, Alicia Alonso y Omar González dejaron en sus palabras muestras de la amistad y la resistencia que han compartido nuestros pueblos en la lucha común por la libertad verdadera. A ello se unió la voz de la joven estudiante norteamericana de la Escuela Latinoamericana de Medicina, Wimg Sam Wu, quien agradeció al pueblo de Cuba su solidaridad con el pueblo norteamericano y su ayuda a los ciudadanos humildes de su sociedad.

Desde el punto de vista visual, el ámbito estuvo marcado por la pujante presencia de un grupo de los más importantes artistas plásticos de la Isla, quienes desde la noche anterior fraguaron paneles-murales de intensas alegorías. Flora Fong, Roberto Fabelo, Nelson Domínguez, Eduardo Roca, Tonel, Kcho, Agustín Bejarano, Sándor González, Li Domínguez y Gustavito Díaz, varios de ellos sumamente apreciados por la crítica y el público de Estados Unidos, agregaron un alto valor estético al entorno.

La gala dejó para el final el abrazo artístico de la floreciente generación de cubanos y norteamericanos al interpretar juntos la cantoría infantil del Coro Nacional de Cuba y la Coral de niños de la ciudad de Piedmont el Imagine, de Lennon. Estos pequeños dejaron sobre el Karl Marx la imagen y posibilidad de un auténtico diálogo cultural.

05/07/2002

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