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30/06/2002
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30 de junio de 1957

Los héroes multiplicados

Orlando Guevara Núñez

SANTIAGO DE CUBA.— El 30 de junio de 1957 la ciudad de Santiago de Cuba vivió una de sus más intensas jornadas de rebeldía contra la dictadura de Fulgencio Batista. Tres heroicos luchadores clandestinos cayeron ese día en plena calle, acribillados a balazos, combatiendo hasta su último aliento.

Josué País García.

Josué País García, Salvador Pascual Salcedo y Floromiro Vistel Somodevilla demostraron esa vez, junto a otros muchos santiagueros, que la capital oriental estaba en pie de lucha, desmintiendo la versión enemiga de que al pueblo le era indiferente la creciente lucha guerrillera de la Sierra Maestra y la sangrienta represión que padecía el país.

Para hacer creer tales falsedades, sicarios de la tiranía habían organizado un mítin en el céntrico Parque Céspedes. El pandillero y asesino Rolando Masferrer encabezaba el show propagandístico que buscaba desmoralizar a las fuerzas opuestas a la sangrienta dictadura.

Unos le llamaron "mitin de la coalición"; otros, "mitin de la paz". Era, en realidad, un acto de apoyo al tirano, una pretendida demostración de fuerza, una ofensa a la dignidad del pueblo. Pero los luchadores clandestinos y el pueblo de Santiago de Cuba ni vivían en calma, ni eran indiferentes. El escenario de los hechos del 26 de julio de 1953 y del 30 de noviembre de 1956, generaba una creciente rebeldía.

Ese mismo mes un visitante a la capital oriental, el periodista Hebert Mathews, escribía en el diario norteamericano The New York Times: "Esta es una ciudad en revolución contra el presidente Fulgencio Batista. Ninguna otra descripción podría señalar el hecho de que virtualmente todo hombre, mujer y niño en Santiago de Cuba, excepto la policía y las autoridades militares, están luchando al costo de todo lo que ellos pueden para derribar a la dictadura militar en La Habana".

Salvador Pascual Salcedo.

Esa era la imagen que querían destruir los organizadores de la provocación, pero fue reafirmada por los revolucionarios al mando de Frank País García. La respuesta consistió en un plan para boicotear el mitin. Para ello, se colocaría una bomba bajo la tribuna, cuya explosión sería la señal para otras acciones en la ciudad. Todo se preparó meticulosamente y reinaba una aparente calma, rota solo por los registros, reforzamiento de postas y el ir y venir de carros y patrullas militares, demostrativos del nerviosismo y la inseguridad que invadía a los politiqueros.

La bomba, con 16 cartuchos de dinamita, llegó a colocarse, pese a la estrecha vigilancia sobre el lugar, pero llegada la hora, no hizo explosión, por lo cual falló la señal para los grupos de acción. Uno de ellos, pese al inconveniente, salió y causó dos muertos y un herido a los sicarios.

En otro punto de la ciudad, Josué País, Salvador Pascual y Floro Vistel, sin explicarse lo sucedido, salen a la calle, ocupan un auto y luego de un recorrido bajan por el Paseo de Martí, donde fueron interceptados en la Calzada de Crombet por las fuerzas de la tiranía. Cogidos entre dos fuegos, se defienden y disparan, pero caen abatidos por los esbirros que se ensañan con sus cuerpos.

Josué País García era el más joven de los tres héroes. Contaba al morir solo 19 años de edad. Teniente de las Milicias del 26 de Julio, combatiente del 30 de noviembre, ferviente martiano, ejemplar estudiante, espíritu rebelde, arrojo a toda prueba.

Salvador Pascual Salcedo, también nacido en esta ciudad 23 años antes, era mensajero y dependiente de comercio. Bajo el mando de Pepito Tey y de Frank País, había cumplido riesgosas misiones, una de ellas fuera de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956.

Floromiro Vistel Somodevilla.

Floromiro Vistel Somodevilla. Nacido en 1934. Se desempeñaba como chofer de una galletería en Santiago de Cuba, su ciudad natal. Integraba un comando del 26 de Julio, combatió el 30 de noviembre y fue un audaz luchador clandestino.

La ciudad rebelde había entregado otros tres hijos a la Patria. De nuevo sangre joven caía por la Revolución.

El héroe de la lucha clandestina, Frank País García, profundamente conmovido, escribiría al conocer la muerte de su hermano Josué: "Cuánto sufro el no haber sido/ el que cayera a tu lado/ hermano, hermano mío/ qué solo me dejas/ rumiando mis penas sordas/ llorando tu eterna ausencia.../".

Exactamente un mes más tarde, el 30 de julio de 1957, la sangre de Frank regaría también las calles de Santiago de Cuba.

Al cumplirse 45 años de la caída de Josué, Salvador y Floro, vale rememorar la carta enviada a Frank por Fidel y un grupo de oficiales del Ejército Rebelde, al conocerse la dolorosa pérdida de aquel 30 de junio: "Si el destino nos lo permite, juntos iremos un día a su tumba, para decirle a él y a toda esa legión de niños héroes, que hemos cumplido con la primera parte de esta lucha y que con la misma entrega y espíritu de sacrificio nos disponemos a culminar la obra de nuestra generación, teniéndolos a ellos como fiscales supremos de nuestros actos futuros".

30/06/2002

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