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Las dos vidas de un manatí Especialistas de la Ciénaga de Zapata realizan taxidermia a un ejemplar de esa especie marina, tal vez el primero en Cuba Ventura de Jesús CIÉNAGA DE ZAPATA.— Un cálculo en el riñón de un peso superior a los 14 kilogramos parece haber sido la causa por la que un manatí hembra carenó y luego murió en la Laguna del Tesoro, lugar donde habitan algunos ejemplares de esa maravilla de la fauna cubana. Pero la noticia en torno a este mamífero marino no es precisamente el padecimiento renal que presumiblemente le quitó la vida (le funcionaba un solo riñón). La novedad estriba en que especialistas de esta región, al no poder interceder a su favor y hacerle el milagro de prolongarle la vida, decidieron efectuar la taxidermia al animal, hecho que no tiene antecedentes en el país con un ejemplar de esta especie.
En el caso de este manatí fue preciso recurrir a complicados y complejos métodos de taxidermia. Tuvieron que rasparlo para eliminar grasa y pequeñas partículas de carne. Luego se sumergió en un recipiente con alcohol durante siete días y a continuación se sometió a un proceso de secado y configuración, que incluyó inyecciones de formol para endurecer la piel y protegerlo de hongos y bacterias. Posteriormente fue rellenado con aserrín e inmovilizado con piezas de alambre en la parte externa e interna. Así estuvo 30 días. Más tarde se llevó al color original. En su aspecto actual solo mantiene su piel original y los huesos de la cabeza. Los manatíes son grandes mamíferos marinos que pueden llegar a pesar hasta 2 000 libras. Al igual que las ballenas, sus cuerpos únicamente son sostenidos en un ambiente acuático. En tierra, su peso corporal aplastaría sus órganos internos. Son generalmente animales solitarios que en algunos casos llegan a vivir hasta 70 años. No fue el caso de este ejemplar hembra que ahora, en su otra vida, está al alcance de la curiosidad de todos en este sitio de la Ciénaga de Zapata, donde un equipo de taxidermistas se complació con la idea de detener en el tiempo a este manatí que no pudo sobrevivir en las mansas aguas de la Laguna del Tesoro. |
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