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Juegazo digno de una final ¡Holguín es el nuevo rey! Sigfredo Barros HOLGUÍN.—¡Difícil de expresar con palabras lo visto aquí cuando cayó el out 27! Miles de aficionados coreando ¡Holguín!, ¡Holguín!, dando rienda suelta a una alegría contenida durante semanas. El equipo de esta provincia derrotó a Sancti Spíritus en un choque de alta tensión, el séptimo de la final, y es el nuevo campeón nacional de béisbol. ¡Y qué final! Con las bases llenas de espirituanos, dos outs, Holguín ganando por la mínima luego de que los aguerridos Gallos habían descontado una y se negaban a cederles el título a sus rivales. Orelvis Ávila, todo un coloso en el box durante ocho innings y dos tercios, permitió tres jits, incluido un doble del emergente Reinier Yero, y el mentor Héctor Hernández trajo al zurdo Oscar Gil. Gil transfirió a otro sustituto, Yonelki Villaspando, y llegó al home quien ha sido a través de toda esta finalísima el terror de los serpentineros holguineros, Frederich Cepeda. El veterano Gil no se amilanó y consiguió el ponche más importante de su vida, para darle a esta provincia su primer título en la historia de las Series Nacionales, en dura disputa con otro elenco modesto, sin pronósticos favorables al inicio de la contienda, pero crecido en el juego diario hasta alcanzar la misma estatura de los hoy monarcas. Desde los inicios —y animados por la multitud que nuevamente abarrotó el Calixto García de punta a punta—, los "Perros" de Héctor Hernández derrocharon agresividad y ya en el tercer inning acumulaban tres robos de bases ante un receptor de clase como Eriel Sánchez. Estrategia acertada, pues enfrente tenían a un lanzador que los había dominado a su antojo, Ifreidi Coss, autor de dos lechadas y de un triunfo 3-1 en la clasificatoria. Así, en un par de ocasiones los anfitriones colocaron una potencial carrera en tercera, la primera vez por dos estafas de Juan Rondón y luego Waldo Denis, quien llegó a la antesala cuando el receptor yayabero cometió error en tiro. Sin embargo, como muchas veces sucede en el béisbol, la primera anotación del juego llegó por la vía de la fuerza. En el cuarto, Ifreidi le sirvió una recta alta y afuera al receptor Ernesto Martínez (en conteo de 3 y 0), y este la envió más allá de los límites del jardín derecho. Con la conexión, Gourriell sacó a Ifreidi y trajo a Maels, quien liquidó la entrada sin complicaciones. Pero un inning más tarde llegaría la segunda y decisiva anotación, con un out, por doblete del utilísimo Rondón al left y un cañonazo de Waldo Denis, que pasó por entre las piernas de Maels y siguió su camino hacia el centro del terreno. Mientras, Orelvis colgó ceros tras ceros, apoyado en su recta de alta velocidad y sus envíos de rompimiento, defendido a ultranza por todos sus compañeros, quienes fildearon cuanto batearon los espirituanos, hasta necesitar la ayuda de Gil en ese inolvidable noveno inning. Un digno colofón para la XLI Serie, una de las más disputadas de la historia. Posteriormente, a la culminación del partido, se efectuó la ceremonia de premiación de los tres primeros lugares de la lid (Holguín, Sancti Spíritus y Pinar del Río), así como la de los dos mejores estadios del país, el Guillermón Moncada y el Calixto García.
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