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La Reglita está contenta Un asentamiento poblacional ubicado a 16 kilómetros de la cabecera del municipio habanero de Nueva Paz, donde sus habitantes son los protagonistas de la reconstrucción de sus viviendas Lourdes Pérez Navarro "Cuando Rosita vino a verme y me preguntó si quería entrar al movimiento popular de construcción de viviendas, no lo pensé dos veces y le dije: apúntame ahí", le escuchamos decir a una menuda mujer que, en el portal de su casa, nos recibe con rostro risueño y lleno de orgullo. Eusebia Pérez Espinosa lleva 15 años residiendo en La Reglita, asentamiento poblacional ubicado a 16 kilómetros de la cabecera del municipio habanero de Nueva Paz. "Si ustedes hubieran venido un año atrás, no reconocerían el lugar. Esta casa era de guano, tabla de palma, piso de tierra y con letrina. Imagínense, se mojaba más adentro que afuera", comenta mientras nos invita a pasar.
Lo que vemos es muy distinto de lo que era. Una ventilada salaÄcomedor da paso a la cocina con su meseta azulejada y fregadero. A un costado, dos amplias habitaciones, baño intercalado con sus piezas sanitarias y azulejos, y todo con piso. "Teníamos algunos materiales desde hacía tiempo, pero no alcanzaban. Fue entonces cuando se nos acercó Rosita, la de la Dirección Municipal de la Vivienda, y nos explicó que nos facilitarían los materiales y nos ayudaría un arquitecto para que nosotros mismos reconstruyéramos la casa. Fuimos los primeros en empezar y en pocos meses ya habíamos terminado". CADA CUAL A LO SUYO Cuando en el año 2001 se inició el movimiento popular de construcción de viviendas, los organismos involucrados en su ejecución (Dirección Municipal de la Vivienda, Planificación Física, Arquitecto de la comunidad, Poder Popular, ANAP y otros) realizaron un levantamiento del lugar que arrojó la existencia de 56 casas a reponer. El de Eusebia es uno de los 20 inmuebles que ya se han reconstruido en esa comunidad. "Al principio la gente le hacía rechazo a este movimiento", nos dice la ingeniera Rosa María Cáceres Fiallo, directora de la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda en Nueva Paz. "Les explicamos las ventajas de este método, donde lo fundamental es el hombre. Cada cual reconstruye lo suyo utilizando los materiales alternativos que existen en la zona, buscando calidad y durabilidad. "Como estamos cerca de una cantera de canto, lo utilizamos para hacer desde los cimientos hasta la cubierta. Otros materiales los proporcionan patrocinadores como la Empresa Pecuaria Sureste, la cual funde mosaicos, tuberías de barro, rodapiés y losas para cubiertas, entre otros".
En las viviendas terminadas nos llamaron la atención las pinturas utilizadas, tanto en paredes como en maderas, sobre todo por su modo de obtención. La idea partió de un viejo morador del lugar, quien sugirió que cogieran tierra de un bibijagüero cercano, la hirvieran durante 30 ó 40 minutos, la dejaran reposar, luego la filtraran y la ligaran con marmolina o masilla. "Y dio resultado", nos asegura Rosita. "Después de varios experimentos logramos distintos colores de pigmentos: rojo, rosado, amarillo, carmelita, beige. Así ahorramos dinero por cada galón y obtuvimos pinturas duraderas, incluso para exteriores. "Ninguna vivienda es igual a otra. El dueño y el arquitecto de la comunidad ejecutan el proyecto según el gusto y las necesidades. La mayoría tiene un área de 60 metros cuadrados y cuenta con portal, sala, comedor, cocina, dos habitaciones, baño y patio. La construcción demora aproximadamente tres meses". A PIE DE OBRA Paulina Romero está construyendo su casa. Ella es vecina de Eusebia y cuando vio los resultados del movimiento puso manos a la obra. "La estructura de la vivienda es diferente, la vamos a hacer a nuestro gusto", nos comenta. "Mi esposo es el que la está fabricando y hasta ahora no hemos tenido ningún problema". La encontramos en un pequeño local que hicieron detrás de la antigua casa donde están residiendo provisionalmente, hasta que terminen la construcción. Esta es una de las experiencias positivas, pues no hay necesidad de albergar a los moradores ni trasladarlos de lugar, además de que ellos mismos custodian los materiales. El asentamiento va transformándose. Sus habitantes se preocupan por mejorar el entorno y acometen nuevos proyectos: pintar el parque infantil, incorporar teléfonos, hacer un rodeo y áreas deportivas para practicar voleibol y baloncesto. Por doquier avistamos una nueva construcción y las ya terminadas agregan belleza al hermoso paisaje campestre. Al retirarnos, pasamos a despedirnos de Eusebia y sus palabras resumieron lo que vimos y sentimos al recorrer la comunidad: "ya ve, ahora todos quieren entrar al movimiento. La Reglita está contenta". |
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