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Todos Estrellas (1) ¡Los guantes más seguros! SIGFREDO BARROS Resulta común que cuando alguien —poco familiarizado con nuestro entorno—, pregunta cuál es el deporte más popular en Cuba, la respuesta sea de este tenor: los padres cubanos, cuando tienen un hijo varón, el primer regalo es siempre una pelota, un guante y un bate. Claro que es verdad. Pero el orden de los presentes debía, en mi opinión, invertirse. Primero, ante todo, el guante. Quizás así tendríamos mejores fildeadores.
Lamentablemente, todo conspira. Las estadísticas de fildeo son las más pobres y menos divulgadas del béisbol, en cualquier lugar sin excepción. Se habla y se escribe en términos elogiosos de un batazo gigantesco u oportuno, de una labor monticular rayana en lo celestial, pero se olvida con alarmante frecuencia el guante colocado en el momento y lugar exacto para impedirle a la pelota el andar retozón hacia territorio de nadie. Tamaña injusticia que, hasta el momento, no se encontraba forma de remediar. Ahora, los especialistas de todos los medios informativos de nuestro país tienen la oportunidad de escoger dos equipos de estrellas, uno eminentemente ofensivo y otro en el cual la única credencial para integrarlo es el haber tenido un desenvolvimiento por encima de los demás en su posición a la defensa. Y un poco para tratar de "desfacer entuertos", de reparar en algo injusticias pasadas, démosle la posibilidad de la primicia a la selección de los guantes más seguros de la XLI Serie Nacional, selección —aclaro—, realizada estrictamente a modo personal y teniendo como guía la defensiva por posiciones de cada uno de los 16 equipos y casi 500 jugadores envueltos. Receptoría: Podemos blasonar de contar con varios catchers estelares. Pero sobresalió mascota en mano el villaclareño Ariel Pestano, quien en 76 partidos cometió ¡un solo error!, además de atrapar a 41 de 58 posibles "ladrones", para un casi increíble 70,69 de efectividad. Inicial: Aunque usted no lo crea, la selección fue difícil, entre otras cosas porque en esta base abundan los averages por encima de los 990, ocasionados por la enorme cantidad de lances que acumula normalmente un inicialista. Y surgió un eléctrico, el cienfueguero Yagency Socarrás, con solo 4 pifias en más de 800 lances y 995 de promedio. Intermedia: Muchos se sorprenderán cuando lean este nombre, no por carecer de habilidades defensivas, sino porque su nombre se asocia generalmente con su tremendo quehacer ofensivo y, sobre todo, con su consistencia sin par. Pero Alexander Ramos se paró en su posición 87 veces (los otros tres partidos los jugó como designado), aceptó 491 lances, falló únicamente 8 veces y su promedio de 984 es más que bueno para un camarero. Campo corto: ¡Menudo problema! No me pregunten por qué, pero esta temporada resultó aciaga para la inmensa mayoría de los defensores de esta importante posición, al extremo de que más de un torpedero regular —con no menos de 70 juegos—, fildeó para menos de 960. Al final, sobresalió otro pinero (no en balde fue la Isla el equipo de mejor promedio defensivo en la temporada, 978), Juan Carlos Moreno, cuyos números son impresionantes: 85 juegos, 501 lances aceptados, 12 errores y un 976 universalmente aceptado como la media de un torpedero eficaz. Antesala: Panorama similar al anterior, aunque justo es consignar que en la bien llamada "esquina caliente" promediar 950 es más que aceptable. Y fildeando para 961 en 78 encuentros —solo 9 marfiladas—, el granmense Marino Moreno se llevó las palmas. Guardabosques: Nada fácil resultó encontrar el trío estelar, separado por posiciones. Entre otras cosas por un detalle: ¿podrían ustedes adivinar cuántos jugadores salieron a defender el jardín izquierdo de cada uno de los 16 conjuntos, aunque fuera por un inning? Si está de pie, agárrese, pues fueron en total... ¡103!, desde los 3 de Matanzas hasta los 10 de Pinar. Y esto, por supuesto, complica sobremanera las cosas. Pero, tras un buen tiempo revisando números, surgieron tres nombres. En el izquierdo el guantanamero Liván González (989 en 53 choques, un error), en el central el holguinero Yoanis Quintana (990 en 84 partidos, 2 pifias en 197 lances) y en el derecho otro representante del Guaso, con 3 errores en 86 juegos y, algo muy importante, 12 asistencias conseguidas con su poderoso brazo. Lanzadores: Imposible guiarse por promedios, pues más de un serpentinero lo hizo para 1 000. Por lo tanto, la selección está íntimamente ligada a la cantidad de lances aceptados por su territorio. El mejor, con 47 sin la mácula de un error, fue el derecho habanero Jonder Martínez. Estos fueron —muy resumidos a falta de un mayor espacio—, los guantes más seguros de la XLI Serie. |
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