MIGUEL HERNÁNDEZ
El fútbol se ha convertido en el deporte
nacional de Cuba... por un mes. Decenas de miles de aficionados han hecho
suya la casaca de Brasil como cualquiera de los hinchas de Río de Janeiro
o Sao Paulo, por geografía y por calidad: porque los brasileños son los
representantes de Latinoamérica en esta semifinal y van además camino a
la hazaña inédita de la conquista del pentacampeonato. No obstante ser
nuestro contexto deportivo especialmente beisbolero, los cubanos han
tenido el privilegio de disfrutar de casi todos los partidos del Mundial
sin las restricciones del "pagar por ver", como ha sucedido en
muchos lugares del planeta, y los niños y jóvenes han invadido los
espacios con artefactos esféricos que nos han hecho recordar la necesidad
de propiciar la adquisición de balones por las familias, cuando el
contexto económico lo permita, y recuperar la cultura de reparación de
estas pelotas. Y los chicos y chicas no están de espaldas a lo que está
ocurriendo en Corea del Sur, porque ayer en un jueguito de barrio, al
protestar por una mala decisión de un referí improvisado, alguien
ilustró: "estás igual que los árbitros del Mundial"...
Mañana
Brasil volverá actuar con su color amarillo, al igual que lo harán los
otros tres semifinalistas con sus camisetas tradicionales, y las dudas
sobre la participación de Ronaldo contra Turquía se despejaron cuando
apareció ayer en la última sesión de entrenamiento, tras atenuársele
el estiramiento en el abductor de la pierna derecha, y sorprendió con un
nuevo pelado: cabeza rapada con un pequeño tope. Scolari probó en la
jornada a Juninho y Denilson y al parecer entre éstos dos estará el
sustituto de Ronaldihno Gaucho, suspendido por un partido, éste contra
los turcos, que de ganarlo los sudamericanos, como se espera, Cafú
entraría en la historia como el primer jugador del orbe en disputar tres
finales de Mundiales... Los otomanos tienen sed de venganza, con
razón: es fresca la escena de su derrota 2-1 -la única en el torneo-
ante los brasileños, con dos hombres menos, por la equivocación del
árbitro sudcoreano al sancionar un penal en contra de los europeos y
expulsarle un hombre por el famoso "desmayo" de Rivaldo que hoy
por su gracia puede pasarle como a la Caperucita con el lobo, que cuando
de verdad apareció nadie le hizo caso: el estelar podría recibir un
"trancazo" y el referí lo pasaría por alto. Los turcos pueden
ser considerados los rivales "más duros de matar" que ha tenido
en la justa la "verdeamarela", que hoy no es la misma a la de
aquel debut (aunque su zaga sigue como punto débil), y por primera vez
acceden a una semifinal en su segunda incursión en un Mundial, 48 años
después de su estreno, cuya base de su elenco juega en el Galatasaray y
en la propia selección hace 7 años, y así llegó a los cuartos de final
de la Eurocopa'2000 y ese mismo año el club fue campeón de la Copa
europea... Así clasificaron: Alemania ( 8-0 vs. Arabia Saudita, 1-1
vs. Irlanda, 2-0 vs. Camerún, 1-0 vs. Paraguay, 1-0 vs. EE.UU.). Sudcorea
( 2-0 vs. Polonia, 1-1 vs. EE.UU., 1-0 vs. Portugal, 2-1 vs. Italia (gol
de oro ), 0-0 vs. España (5-3 penales). Brasil ( 2-1 vs. Turquía, 4-0
vs. China, 5-2 vs. Costa Rica, 2-0 vs. Bélgica, 2-1 vs. Inglaterra).
Turquía ( 1-2 vs. Brasil, 1-1 vs. Costa Rica, 3-0 vs. China, 1-0 vs.
Japón, 1-0 vs. Senegal, gol de oro)... Las pifias arbitrales en
momentos decisivos contra selecciones de potencias europeas, varias a
favor de los locales -y que obligó ayer a la FIFA en un comunicado
oficial a decir "no hay intención de favorecer a Sudcorea"- ha
unido al Viejo Continente a cerrar filas contra el Tercer Mundo en este
asunto, con la consigna de que no piten más los que vengan de países sin
fuerza futbolística, y para las semifinales ahora solo estarán en el
centro y en las líneas, jueces europeos, con la excepción de un
estadounidense. Es verdad, la peor selección en el Mundial no fue la de
Arabia Saudita, sino la de los árbitros, pero la responsabilidad es de
quien escogió a los vulnerables. También un árbitro español, otro
holandés, un escocés, otro inglés, de naciones de gran tradición, no
se salvaron de errores y regresaron a casa. Dicen que esta
"universalización" del arbitraje fue una de las reciprocidades
de Blatter por el voto decisivo a su reelección de estos países
pequeños y pobres. Lástima de las fallas que han dañado la esencia de
esta filosofía de apertura, en un momento en que el fútbol en todas las
naciones subdesarrolladas está recibiendo una importante ayuda (lógica
después de todo por el gran negocio que es). El problema no está en la
nacionalidad de los árbitros, ni deben pagar justos por pecadores... ¿Le
quedarán cerradas las puertas a los del Tercer Mundo a partir de ahora?