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24/06/2002
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Perú

Toledo enfrenta la peor crisis en 11 meses

MARIELA PÉREZ VALENZUELA

A solo un mes de cumplirse su primer año de gobierno, el presidente de Perú, Alejandro Toledo, enfrenta la peor crisis de su mandato, luego de seis días de intensas protestas populares en cinco ciudades, entre ellas Arequipa, la segunda en importancia del país.

La causa de ese revuelo social ha sido el anuncio de la privatización de dos empresas eléctricas abastecedoras de varios departamentos de la región sur de ese país andino.

REUTERSLas protestas populares hicieron al gobierno dar un paso atrás en el proceso privatizador. 

La resistencia de los manifestantes, que continuaron en las calles a pesar del Estado de Emergencia vigente, obligó al Ejecutivo a suspender el miércoles 19 de junio el proceso de venta de las empresas Egasa, en Arequipa, y Egesur, en la vecina Tacna, hasta que un Tribunal de Justicia se pronuncie sobre la medida.

La decisión de privatizar o, lo que es igual, de despojar a la nación de propiedades pertenecientes a todos los peruanos, parecía irreversible cuando horas antes el primer ministro, Roberto Dañino, descartó la realización de un referéndum para decidir la suerte de las dos empresas "porque sentaría un precedente ÅafirmóÅ en futuras acciones de ese tipo".

Mientras las protestas se intensificaban y el alcalde de Arequipa, Juan Manuel Guillén, y dirigentes del Frente Amplio Cívico mantenían una huelga de hambre, Dañino se mostraba inconmovible al asegurar que el Gobierno seguiría adelante con su política de privatización para atraer la inversión extranjera.

Sus palabras confirmaban que las promesas hechas respecto a la conservación de las empresas eléctricas, precisamente en esa ciudad durante la campaña electoral de Toledo, habían quedado atrás.

Tales ideas de proteger el patrimonio público fueron reiteradas por el mandatario horas antes de asumir el poder en julio del 2001, cuando además ratificó sus tantas veces escuchada promesa de luchar contra la pobreza mediante la reanimación de la economía.

Esta vez el presidente peruano, que cuenta apenas con el respaldo de un 30% de la población, no soportó la unidad y firmeza de los habitantes de Arequipa, Tacna, Moquegua, Puno y Cuzco.

Aunque analistas estiman que la decisión de suspender la venta a la compañía belga Tractebel no es la solución del actual conflicto, para el alcalde arequipeño "por primera vez las protestas lograron frenar las pretensiones del gobierno de imponer algo en contra de la población".

Dos fallecidos, más de 100 heridos y pérdidas materiales estimadas en unos 100 millones de dólares causaron los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas policiales.

La decisión de Toledo de suspender la privatización aceleró la crisis en el gobierno, con la renuncia del ministro del Interior, Fernando Rospigliosi; el viceministro de Justicia, Pedro Cateriano, y del director ejecutivo de la Agencia de Promoción de las Inversiones de Perú, Ricardo Vega Llona.

A casi un año de las elecciones que llevaron al poder a Toledo, la atención internacional se centra en Perú, pero no precisamente por las promesas de éxito que un día hiciera el actual presidente.

24/06/2002

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