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Lecturas Intimidad cifrada ROGELIO RIVERÓN Nunca he querido pasar de la sala de José Lezama Lima, en la que fue su casa y ahora es su museo, en Trocadero 162. La personalidad del poeta, es decir, aquella que hemos deducido de sus libros y de lo que sobre él corre, me ha obligado a pensar que siempre consideraría con desagrado que llevásemos nuestra curiosidad a pastar entre sus libros y sus cacharros. Igual sensación he sentido al toparme con sus diarios, pero la he vencido, a favor de la idea de que la afrenta es permisible. La diferencia es que ahora estamos de nuevo en el mar de la Cultura, en el que nadie es íntimo, porque anotar el saber, así sea de manera previa, es una especie de grito en la muchedumbre. Compilados y anotados por Ciro Bianchi Ross, los Diarios de José Lezama Lima (Ediciones Unión, 2001) no son, en realidad, menos ficción que sus ficciones. Pocos datos hay allí, al menos de la forma en que los entendemos por tal, sin la obligación a deducir, a viajar en conjeturas filológicas. Pero lo que hay de sobra es aquello que algunos esperábamos: la sabrosa metafísica lezamiana, su ritmo caprichoso y, en última instancia, su cubanía, abstracta y primaveral. Este es uno de los libros que el propio José Lezama Lima hubiera reseñado con gusto. La concepción poliédrica de los dos diarios que, en propiedad, lo conforman, lo ha convertido en un reservorio de ideas que pudieron desarrollarse más tarde en uno de los tantos ensayos, poemas o crónicas del gran escritor habanero. Tan ambiguos como es exclusivo de los genios, y tan inesperadamente personales, amanecen al panorama de nuestra literatura para reafirmar y para sorprender. No quisiera concluir declarando que ahora los estudiosos de Lezama cuentan con otra oportunidad de reforzar sus hipótesis. La frase es tan previsible que da risa. Prefiero pensar que hay lectores, simples curiosos de la letra, animados a picotear en los Diarios... con fingida despreocupación; o escritores de afilada suspicacia que, de reojo ante una frase del poeta, pensarán en cómo transformarla para su provecho. De cualquier forma, aquí están los Diarios...: etéreos, documentales, tentadores; existen, luego son. |
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