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Desde el Seminario de Atención Primaria de la Salud Pobreza y desigualdades en la mirilla José A. de la Osa La pobreza y las malas condiciones de vida como riesgos para la salud, expresión de hirientes desigualdades sociales, asumieron un primer plano en las intervenciones durante el panel La salud mundial en el siglo XXI, desarrollado ayer en el salón plenario del Palacio de las Convenciones, en el segundo día de trabajo del VIII Seminario Internacional la Atención Primaria de la Salud: lecciones del siglo XX, desafíos del siglo XXI. Los panelistas abordaron la salud en las Américas, en la mujer, en la infancia, y se expusieron criterios en cuanto al importante papel que en el cuidado de la salud de las poblaciones puede desempeñar el médico de familia. El doctor Osvaldo Legón, del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), reconoció avances logrados en vacunaciones, reducción importante de defunciones por diarrea, que comportan reducir pérdidas de vida y sufrimientos humanos, pero señaló que la poliomielitis es aún endémica en 20 países, y áreas de baja cobertura de inmunización corren el riesgo de la aparición de epidemias de esta enfermedad. También prevalecen altas tasas de mortalidad infantil, tuberculosis y SIDA. No escapó al análisis de los expertos los millones de personas que padecen depresión y esquizofrenia en Latinoamérica y el Caribe, y se sustentó que la pobreza y el hambre son factores ligados a los procesos depresivos. Punto y aparte dedicó a África, donde el SIDA diezma a las poblaciones, y fallecerán más personas por esta causa que las que murieron durante las dos guerras mundiales el pasado siglo. El 90% de los medicamentos existentes para el tratamiento del VIH-SIDA en el momento actual se venden en Estados Unidos y en la Unión Europea, y por su alto costo son prohibitivos para los países del Tercer Mundo. La salud de un pueblo —reconoció el alto directivo del UNICEF— es, en primera instancia, el resultado de la prioridad dada por los Estados y de políticas públicas consecuentes. La ronda de intervenciones la abrió el profesor Michael Boland, presidente de la Organización Mundial de Médicos Generales y de Familia (WONCA), institución a la que pertenecen actualmente unos 170 000 médicos de 80 países, y tiene como objetivo estimular el desarrollo de la medicina de familia en países donde no existe. Reconoció que el médico de familia en Cuba ha logrado la admiración por la visión tan amplia que tienen de sus funciones en la comunidad. El ministro de Salud, Carlos Dotres, abrió las sesiones con una conferencia sobre el desarrollo de la salud pública en nuestro país. |
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