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Extraño enterramiento en Chorro de Maita Alexis Rojas Aguilera HOLGUÍN.— Cuenta el doctor César A. Rodríguez Arce, investigador auxiliar de Arqueología y especialista en Antropología Física y Arqueozoología, que cuando tuvo en sus manos los restos de aquel individuo negroide o mestizo en medio de un contexto aborigen como Chorro de Maita, en el cerro de Yaguajay, Banes, comprendió que "la lista no cuadraba con el billete".
Por ello tuvimos que enfocar la investigación, para ese caso, en otro sentido y en intercambios con los más viejos vecinos de la zona y sobre la base de los rasgos aproximados y la edad de esa persona, se precisó que los restos podían pertenecer a un soldado caído en combate". Justamente porque cerca de Maita a fines de 1958, en Yaguajay, se produjo una acción de armas entre soldados de la tiranía y del Ejército Rebelde, en la cual resultó herido de gravedad un militar que poco después falleció y fue sepultado, casualmente, en aquel sitio arqueológico. "Hasta ahora desconocemos, señaló César, la identidad de esa persona, pero los restos están debidamente guardados a la espera de que sean reclamados por sus probables familiares para inhumarlos. Ellos deberán dirigirse a la dirección del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales (CISET) del CITMA aquí, a fin de realizar los trámites de rigor". Esa es una de las muchas cosas que pueden suceder en una investigación arqueológica como la que dio origen al trascendental descubrimiento del mayor cementerio aborigen de Cuba y Las Antillas, que por cierto deparó otras muchas "sorpresas" científicas a los especialistas encabezados por el doctor en Ciencias Históricas José Manuel Guarch Delmonte, recientemente fallecido. Sobre ellas, César puntualizó que los hallazgos en Maita derribaron la creencia hasta entonces aceptada de que, en Cuba, la mayoría de los enterramientos en el caso de los más jóvenes se hacía orientando los cuerpos hacia el Este o al sol naciente y en el de los adultos o ancianos hacia el Oeste o al poniente. Lo anteriormente explicado ratifica que el cementerio aborigen de Chorro de Maita, hoy primer Museo de Sitio del país y parte de un complejo histórico- turístico, reveló numerosas singularidades en el tratamiento a los muertos de esa comunidad, una entre varias que existieron en la región del cerro de Yaguajay, cerca de la playa de Guardalavaca, en Banes. La multiplicidad de prácticas funerarias encontradas en el Chorro, condujo a la ampliación comparativa de los estudios sobre restos óseos encontrados en excavaciones anteriores en sitios aledaños, más o menos próximos. Y con ello una nueva sorpresa: nohay analogías claras con Maita, donde el cementerio es un área asignada para ese fin y le confiere al asentamiento una concepción periurbana. De modo que, apreció Rodríguez Arce, hay que continuar profundizando en esta vertiente, para lo que existe un proyecto aprobado a desarrollar en dos años, que incluye la determinación de parentescos entre los miembros de las comunidades aborígenes de la zona de Yaguajay, Banes, y Holguín, mediante el estudio del ADN obtenido de los restos. Será un trabajo largo y costoso, afirmó, pero que abrirá la posibilidad de ofrecer a la ciencia arqueológica cubana y mundial una información más integral, de gran valor, sobre estos grupos aruacos y sus prácticas funerarias, entre otros asuntos. De todos modos a Chorro de Maita le queda por decir.
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