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03/06/2002
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Consulta Médica

Esofagitis

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@ip.etecsa.cu

El esófago es un tubo de unos 25 a 30 centímetros de largo, que se extiende desde la faringe hasta el estómago. Su pared tiene varias capas, dos de ellas formadas por músculos que, al tragar, se contraen y envían el contenido del esófago al estómago. Cuando está vacío el esófago es achatado y se redondea al paso de los alimentos. Su principal función, por tanto, es transportar los líquidos y alimentos sólidos y, también, evitar la regurgitación (reflujo de un líquido en dirección contraria) del contenido del estómago hacia el esófago.

Foto: RAÚL LÓPEZEl médico de familia está capacitado para realizar el diagnóstico clínico de la esofagitis y establecer la conducta a seguir.- Doctor Roberto Pérez Menéndez.

El doctor Roberto Pérez Menéndez, especialista de segundo grado en Gastroenterología y jefe del Departamento de Endoscopía Digestiva del Hospital Hermanos Ameijeiras, con visión internacional valora que el 40% de la población en general presenta, o ha presentado, algún síntoma clínico de esofagitis o inflamación del esófago, que es más frecuente en los hombres (2:1) y con tendencia a aparecer después de los 50 años.

—Aclaremos, ¿la inflamación del esófago es propiamente una enfermedad o un síntoma de alguna otra dolencia?

—No constituye un síntoma aislado. Se trata de una enfermedad con síntomas y personalidad propias, aunque existen otros padecimientos que pueden provocar o cursar con manifestaciones de esofagitis.

—¿Se conocen las causas que la desencadenan?

—Te citaría entre las más frecuentes las producidas por el refluir del contenido ácido del estómago hacia el esófago, las provocadas por algunas infecciones, principalmente hongos (monilias) o virus (herpes simple), o por la ingestión de agentes químicos de forma accidental o con fines suicidas. También las secundarias a agentes físicos o traumáticos (sonda nasogástrica, intervenciones quirúrgicas, radioterapia, alimentos muy fríos y muy calientes), y las que se asocian a la estenosis (estrechez) del propio esófago. El embarazo es una condición fisiológica en la mujer que favorece el reflujo del estómago al esófago.

—¿Cuáles son sus signos y síntomas principales?

—El principal síntoma de la esofagitis, condicionada por el reflujo gastroesofágico, es la denominada pirosis, que se describe como una sensación de ardor, calor o quemazón que se inicia en la "boca del estómago", y se irradia de forma ascendente por detrás del esternón. Cuando es muy intenso, el paciente puede describirlo como un fuerte dolor que debe diferenciarse, incluso, del de origen cardíaco. Otro síntoma es la regurgitación, generalmente de escaso volumen hacia la garganta, de contenido ácido que puede tener predominio nocturno. El dolor y la dificultad para tragar constituyen también síntomas que caracterizan la enfermedad.

—¿En qué momentos —antes o después de las comidas o al ingerir algún alimento— se produce esa "sensación de ardor, calor o quemazón" que usted señala?

—Después de una comida copiosa. Y la frecuencia de estos síntomas aumenta luego de la ingestión de chocolate, picantes, bebidas gaseadas, cítricos, café, alcohol, y de altos contenidos de grasa y carbohidratos. Los originan, asimismo, diversos fármacos y el hábito de fumar.

—Personas que afirman estar aquejadas de esofagitis refieren que "se nos hace agua la boca", es decir: se les produce una especie de secreción bucal clara y salada. ¿Es también manifestación de esta dolencia?

—No constituye un síntoma específico de esofagitis.

—¿El estrés o tensión emocional mantenida se vincula de alguna forma con este padecimiento?

—No, no se relaciona con la aparición ni desarrollo de la esofagitis.

—¿Qué complicaciones, a corto o largo plazo, puede acarrear?

—A corto plazo, las erosiones de la mucosa esofágica, la ulceración, lo que, aunque raramente, es capaz de producir sangrado y perforación del esófago. Tardíamente puede presentarse la estrechez de este órgano.

—¿La gastritis y la esofagitis revisten características similares?

—Clínicamente son entidades diferentes.

—¿Cómo se establece el diagnóstico de certeza de la esofagitis?

—Con un adecuado interrogatorio, y por los síntomas referidos, el diagnóstico de la esofagitis puede quedar establecido en más de un 80% de estos pacientes. Como complementarios, los especialistas nos auxiliamos de estudios radiológicos, endoscópicos, histológicos (biopsia por vía endoscópica), entre otros, y, fundamentalmente, por la medición del pH intraesofágico, lo que constituye la regla de oro diagnóstica en esta enfermedad.

—¿La esofagitis se relaciona de alguna forma con la llamada hernia hiatal?

La hernia hiatal se establece como una anomalía anatómica. Para decirlo gráfica y lo más sencillamente posible: es cuando parte del estómago penetra hacia la cavidad torácica a través del orificio esofágico del diafragma. Aunque la hernia hiatal no es sinónima de esofagitis, se puede asociar con ella entre un 30-75% de los pacientes y contribuir a agravar la enfermedad.

—En general, ¿cuál es el tratamiento de elección?

—En los estadíos iniciales se dirige a modificar el estilo de vida, evitando comidas copiosas, condimentadas, picantes o con mucha grasa, y eliminando hábitos tóxicos. Es recomendable elevar la cabecera de la cama, no acostarse inmediatamente después de comer ni usar prendas muy ajustadas con cintos o fajas. Si persisten los síntomas o la esofagitis se hace más severa, existen tratamientos medicamentosos y quirúrgicos.

—¿Es curable o sólo controlable?

—Este es un tema controversial, aunque existe el consenso científico de que los pacientes con una esofagitis leve o moderada curan en alrededor del 96%; y en los casos severos, con un tratamiento medico-quirúrgico se alcanza un 50-60% de curación.

—Si queda algo imprescindible por decir...

—Si me permites, subrayar algo que considero de gran importancia, y es un mensaje dirigido a los padres: que extremen, por favor, los cuidados para que sustancias peligrosas, como ácidos, salfumán, lejía y otras, no estén al alcance de sus hijos. La ingestión de estos líquidos puede originar graves esofagitis cáusticas, dejar serias secuelas e incluso provocar la muerte.

03/06/2002

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