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Serie Nacional de Béisbol Contreras, ¡verdugo azul! SIGFREDO BARROS Muchas e interminables discusiones se producen a diario cuando de béisbol se trata. Preguntas casi imposibles de contestar (¿quién fue mejor, Muñoz o Marquetti, Anglada o Urquiola, Huelga o Vinent?), cuánto hubiera bateado Fulano con el aluminio o Mengano con la madera. Pero cuando hay que escoger al mejor lanzador cubano del momento, tengo la impresión de que existe cierta unanimidad.
Industriales, un equipo con bateadores de tacto (425 bases por bolas en la clasificatoria, líderes absolutos por cuanto nadie se acercó a las 400), recibió 27 ponches en 22 innings del Titán de Sandino, al cual solo le batearon para un discreto 137 de average (10 jits en 73 veces al bate) y le marcaron 4 carreras limpias, 1,64 de efectividad. Un dominio casi absoluto. Todavía está fresca en la memoria de todos los cubanos su labor en los Juegos Panamericanos de Winnipeg-99, cuando derrotó a República Dominicana 3-1 en cuartos de finales y al tercer día volvió a encaramarse en el box para ponchar a ocho norteamericanos en forma consecutiva, antes de cederle el puesto a Maels Rodríguez, ya con marcador de victoria en el pizarrón. Nadie tampoco ha olvidado su actuación en Sydney y nunca nos conformaremos con el revés ante Ben Sheets: si Contreras hubiera estado en el montículo aquella madrugada de septiembre del 2000 quizás otra sería la historia a contar. Y no hubo dudas en Taipei: primero el 1-0 ante Canadá y después aquel inolvidable extrainning versus Japón, el equipo más completo del Mundial. Inalterable en el terreno, Contreras une a su condición de estelar, una caballerosidad ejemplar: pausado en el hablar, siempre atento a los requerimientos de la prensa, nunca un mal gesto, nunca una mala respuesta. Esta XLI Serie Nacional nos ha
deparado ya más de una sorpresa. Y habrá un nuevo campeón, pues
Santiago de Cuba cayó debido a que su principal arma, el bateo, no
funcionó en los tres últimos partidos ante los naranjas, al extremo de
promediar 196. Pronosticar quién será el sustituto de los santiagueros
no resulta tarea fácil. Pero si de algo puede estar seguro todo el mundo,
es de que cuando José Ariel Contreras escale el montículo, el rival —llámese
como se llame—, tendrá un gran por ciento en contra: se trata de vencer
al mejor pitcher de Cuba. Y eso no se consigue solo con buenos deseos. |
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