Nacionales
Internacionales
Culturales
Deportivas
23/05/2002
Portada

Jóvenes médicos en el Plan Turquino

Con la bicicleta y su sueño

Un galeno camagüeyano cargó con su bicicleta para Valle de Caujerí, y también con la esperanza de hacer realidad su sueño

HAYDÉE LEÓN MOYA

SAN ANTONIO DEL SUR, Guantánamo.— Karel no estaba seguro si podría resultarle útil o no, porque conocía, eso sí, que las montañas del oriente cubano son altas y muchas inaccesibles, pero no desistió de la idea de cargar con su bicicleta, desde la tierra de Agramonte hasta el Valle de Caujerí, en el municipio guantanamero de San Antonio del Sur.

Foto: ALBERTO BORREGO ÁVILA
Karel Martínez, el actual médico de la familia en la Cooperativa de Producción Agropecuaria 17 de Mayo, en Valle de Caujerí, es uno de los integrantes del tercer contingente de jóvenes galenos graduados con excepcional rendimiento académico, que laboran en el Plan Turquino.

La misma bicicleta en la que durante seis años viajaba a la Universidad de su ciudad natal, donde se graduó con excepcional rendimiento académico. Por eso ahora que iba rumbo a su segunda graduación como galeno, no podía "venderle" a su "bici" e irse solo. "Un caballo es lo que te hace falta —le dijo un amigo—, así que ve entrenándote...".

Pero no, allá por el Valle va y viene en su bicicleta, Karel Martínez Bebert, un muchacho de 25 años de edad y ojos azules, integrante del tercer Contingente de jóvenes médicos que laboran en consultorios de las serranías guantanameras. Y también se llevó al monte, para hacerlo realidad, el mejor de sus sueños: ser útil al pueblo.

Con una población de más de 800 personas a atender en el consultorio de la Cooperativa de Producción Agropecuaria 17 de Mayo, él ha tenido que pedalear bastante en la comunidad haciendo su trabajo de terreno, y también caminar mucho para llegar a sus pacientes de El Cascajal, El Mate, La Dalia o Navajones, entre otros sitios alejados 5 y 6 kilómetros de su consultorio.

Su constante preocupación allí por las embarazadas y los niños menores de un año, no puede tener mejor recompensa: cero mortalidad infantil y materna desde que se desempeña en ese sitio como médico de la familia, hace justamente ocho meses.

"La labor es bien compleja —explica—, pues siempre he tenido que dar seguimiento a muchas embarazadas; por ejemplo ahora mismo son 14 las gestantes, muchas jóvenes entre ellas, y es para mí una gran responsabilidad; las visito en sus casas al menos tres veces a la semana, aunque vivan distantes del consultorio. Y en cuanto a los menores de un año, tengo 12, ellos también me ocupan mucho tiempo, al igual que la población infantil mayor de esa edad, con la cual trabajo fundamentalmente en la prevención de enfermedades que pueden ocasionar algunos hábitos que van contra la salud, como andar descalzos y beber agua sin hervir, y en eso realmente veo bastante mejoría."

La formación de círculos de abuelos, de interés sobre Medicina y Enfermería, en este caso con los niños en las escuelas primarias de la zona, forman parte, además, de los resultados de este joven galeno que agradece infinitamente a la Revolución haberle posibilitado dedicarse a trabajar para su pueblo. 

"Profesionalmente estar acá contribuye mucho a mi formación; estás de guardia las 24 horas del día y se te presentan casos que van desde un infarto agudo del miocardio o un parto pretérmino, hasta una persona que te viene a ver porque no ha podido dormir en toda la noche.

"Para mí esta es la experiencia más importante que he tenido desde el punto de vista espiritual y social, en tanto me engrandece como persona; es muy bonito que la gente se sienta segura en el área, y uno alcanza la felicidad cuando un niño te dice, por ejemplo: `Médico, mire, ando siempre con mis zapatos', o cuando vas por los caminos y ya no eres el extraño que llegó un día, sino el amigo, el hijo, el hermano..."

23/05/2002

Subirtop.gif (129 bytes)

Portada