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23/05/2002
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Medio Ambiente

¿Solo un problema de expertos?

ORFILIO PELÁEZ

Durante mucho tiempo y de forma consciente o involuntaria, el hombre labró su propio desencuentro con la madre naturaleza. Pero los graves procesos de deforestación, avance de los desiertos, sequías y otras inquietantes señales lo obligaron a replantear el diálogo con su mundo.

Foto: WALFRIDO OJEDA En la encuesta nacional realizada por el CIPS el deterioro de la higiene fue visto como el problema ambiental más frecuente.

Así y ante el creciente empuje de los movimientos ecologistas, en las últimas tres décadas surgieron diferentes foros internacionales, donde actores de las más disímiles esferas sociales y políticas del orbe, abogaron por un cambio en las reglas de la convivencia humana frente al medio ambiente.

Sin dudas, el más importante de todos fue la llamada Cumbre de la Tierra, la cual reunió en junio de 1992 en Rio de Janeiro, Brasil, a más de cien jefes de Estado y Gobierno, ministros, científicos, agrupaciones sociales, y representantes de Organizaciones No Gubernamentales, de casi todas las naciones del planeta.

Dicho encuentro acuñó definitivamente en el vocabulario moderno términos como biodiversidad, cambio climático y desarrollo sostenible, este último un verdadero ideal de estilo de vida, basado en el progreso económico y social en plena comunión armónica con el entorno.

En palabras más claras, se trata de no renunciar a interactuar con la naturaleza, sino aprender la forma mutuamente ventajosa y sana de hacerlo, a fin de garantizar el presente sin hipotecar el futuro.

Sin embargo, para llevar a la práctica tan noble sueño es imprescindible que los temas ambientales no sean patrimonio exclusivo de los especialistas y gobiernos, y se tome el parecer de la comunidad, sus inquietudes y por qué no, darle efectiva participación en la toma de decisiones.

EL CAPÍTULO CUBANO

Al igual que sucedió en numerosos países, en Cuba la dimensión social del concepto de medio ambiente también estuvo relegada y realmente las ciencias sociales permanecieron ajenas a ese tema durante muchos años, comenta la socióloga Lilia Núñez Moreno, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

"Es en 1998 y a petición del Centro de Información, Gestión y Educación Ambiental, cuando por primera vez diseñamos un proyecto integrador para conocer las percepciones ambientales de la población cubana y cuáles eran los problemas que la gente más identificaba", precisó. 

En un primer estudio realizado con carácter nacional entre febrero y julio de 1999, se pudo determinar que el 72% de las personas consultadas tenían un concepto aceptable del término medio ambiente, aunque restringido al excluir al hombre, mientras casi un 10% reveló saber muy poco o nada sobre el asunto.

La mayoría de los entrevistados señaló como los problemas medioambientales más frecuentes el deterioro de las condiciones higiénico sanitarias, sobre todo la existencia de microvertederos, focos de vectores, desbordamiento de fosas, mal drenaje de las calles y mala calidad del agua potable.

Le siguieron en orden la deforestación y la degradación de los suelos, en tanto la pérdida de la biodiversidad (extinción de especies de la flora y la fauna) apenas fue mencionado.

Llama la atención que entre los especialistas y dirigentes encuestados los problemas del deterioro de los suelos y la contaminación de las aguas ocuparon los primeros lugares.

En sentido general, las personas tenían posibilidades de señalar los problemas, pero apenas sentían responsabilidad por alguna de las situaciones existentes, en tanto mostraban poca capacidad autotransformativa para modificarlas.

Más reciente, el equipo de investigadores del CIPS, integrado, además, por la doctora Mayra Espina, la licenciada Lucy Martín y la técnica Gisela Ángel Sierra, realizó estudios similares en la Ciénaga de Zapata y en la ciudad de Nuevitas, donde se valoró también la asimilación del término desarrollo sustentable dentro de la población de ambos lugares.

Para las autoras de este importante trabajo, la promoción del concepto de desarrollo armónico con la naturaleza solo será efectivo en la medida en que los habitantes del lugar comprendan su utilidad y tengan la posibilidad real de participar de manera activa en la solución de los problemas ambientales de la comunidad, acorde con su cultura, identidad y tradiciones.

Así, por ejemplo, en el caso de la Ciénaga de Zapata, las numerosas regulaciones establecidas para el control de la pesca y la caza, privan a sus pobladores de su tradicional apego a tales actividades y de la posibilidad de obtener por ello beneficios económicos directos.

Bajo esas condiciones, precisan Lilia y Lucy, es muy difícil crear la conciencia de uso sostenible de los recursos naturales porque los cienagueros ven en las medidas proteccionistas algo contrario a sus intereses personales.

Por eso, una de las recomendaciones del estudio es permitirles su explotación de manera racional y ordenada, pues ellos los consideran como algo propio. 

Según el criterio de las especialistas, resulta en extremo complejo impulsar acciones transformadoras a escala local en comunidades que atraviesan similares procesos de identidad violentada.

Entonces, precisa Lilia, para impulsar proyectos reales de desarrollo sostenible hay que convertir a la gente común en protagonistas del cambio de mentalidad, darles la capacidad de aportar ideas y soluciones, y motivarlos a intervenir en el diseño de verdaderas agendas comunitarias de gestión ambiental.

Al respecto, la licenciada Cándice Kánepa, del Centro de Inspección y Control Ambiental del CITMA, afirma que mediante la promulgación en 1997 de la Ley número 81 del Medio Ambiente, Cuba se convirtió en uno de los pocos países del mundo donde existe un marco legal, capaz de garantizar y promover la participación ciudadana en la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible. 

"Lo fundamental ahora es saber aprovechar al máximo tales mecanismos y sumar a cada persona, desde su barrio o centro de trabajo, a esta verdadera cruzada por la supervivencia del planeta", enfatizó por último la joven socióloga.

23/05/2002

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