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"Mi esperanza es que me trate
José A. de la Osa Con Oscar Eduardo de la mano, y sin ocultar su ansiedad, Minerva Montilla descendió la escalerilla del avión en la tarde de ayer, en el aeropuerto internacional José Martí. "Es que mi hijo sufrió un accidente y abrigo la esperanza de que en Cuba pueda lograr su recuperación", dijo.
En sus juegos infantiles estaba Oscar Eduardo, con ocho años de edad, cuando inadvertidamente se perforó el ojo derecho con un alambre. Ama de casa, sin más recursos que el desamparo, Minerva gestionó su incorporación en el Convenio de Salud Cuba-Venezuela, "y aquí estoy, llena de esperanzas". Comentó a Granma que su hijo requiere de un trasplante de córnea. "No tengo ni idea de lo que puede costar en una clínica venezolana, pero lo cierto es que no tendría medios para sufragarlo". No dudó por ello en subrayar que el convenio suscrito por el Presidente Chávez con Cuba "resulta de un gran beneficio para las personas pobres y necesitadas". Con el vuelo 33 que tocó pista ayer transportando 73 enfermos con una variada gama de afecciones —ortopédicas, cardíacas, dermatológicas— suman casi 2 000 los pacientes del país bolivariano atendidos en alrededor de 20 instituciones de la Ciudad de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba. La ciencia y la vocación humanista y solidaria de la Medicina en Cuba, que ha ganado justa fama internacional, revelan no pocos frutos en el ámbito de este convenio de colaboración, apenas 18 meses después de iniciado: se han practicado 734 intervenciones quirúrgicas: 35 de cirugía cardiovascular, 201 en ortopédica, más de medio centenar en oftalmología, una cifra similar en neurocirugía, entre otras, sin contar dos trasplantes renales y tres de médula ósea. Son vidas salvadas, recuperación y mejoramiento de la salud, seguridad y felicidad para muchas familias venezolanas, mayoritariamente de bajos recursos económicos. No es casual por ello que, como "eco" lógico de la alta satisfacción por los servicios médicos y humanos que reciben en Cuba, cuando usted conversa con los recién llegados se repita una y otra vez esta expresión: "Mi esperanza es que me trate un médico cubano". |
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