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10/05/2002
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Medidas en las zonas más críticas

Período seco con menos lluvia que lo normal

JUAN VARELA PÉREZ

La situación que enfrenta el país en el llamado período seco, entre noviembre y abril 30, se agrava por haber llovido mucho menos que lo normal para la época, especialmente en determinadas e influyentes zonas.

Foto: RAÚL LÓPEZ Los niveles de la presa Santa Ana deben incrementarse cuando sea conectada con la Atalaya.

Aunque en el 2001 las precipitaciones asociadas al huracán Michelle dejaron un saldo favorable en las provincias del occidente y centro, estas se concentraron en un tiempo muy corto. En forma paralela se produjo en la región oriental un fenómeno metereológico con intensas lluvias, lo cual posibilitó apreciable incremento en los volúmenes de agua que se almacenaron.

Jorge Luis Aspiolea, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos se refirió, en entrevista para Granma, al programa en marcha para aliviar las dificultades que origina la sequía en el norte de Holguín, Las Tunas y Camagüey.

Las 240 presas que forman la red nacional acumulan hoy unos 450 millones de metros cúbicos de agua, o sea, el 50% de su capacidad. Esto, dijo, es una garantía para las zonas que poseen sistemas vinculados a esas instalaciones.

En cambio, añadió, el norte de Camagüey es una excepción. Existen allí presas como la Cubano-Búlgara y la Santa Ana, encargadas de abastecer de agua a las ciudades de Camagüey y Nuevitas, y al Polo Turístico de Santa Lucía, que están en crisis.

Ante esa urgencia, la dirección del país no se cruza de brazos, mueve recursos y busca soluciones prácticas, con obras que permitan un pronto alivio de la situación. Se trabaja rápidamente en la interconexión de la presa Atalaya y la Santa Ana para estabilizar, cuanto antes, el suministro de agua a Nuevitas y Santa Lucía.

Igual solución emergente se perfila mediante el enlace de la presa Tínima, de 5 millones de metros cúbicos de capacidad —a unos cuatro kilómetros de la capital agramontina— con el sistema original de la Cubano-Búlgara para mejorar los niveles que se entregan actualmente a la capital camagüeyana 

Las agriculturas cañera y de cultivos varios no escapan de la sequía. Explicó Aspiolea que en el norte de Holguín, Las Tunas y Camagüey, los pastizales no existen prácticamente. Parecen quemados. En los sembrados donde no hay sistemas de riego (que son la mayoría) el desarrollo de las plantas es mínimo por la falta de humedad. Esas huellas negativas son igualmente visibles en los retoños de las cañas cosechadas en esta zafra y en el arrobaje promedio por caballería.

Incluso, en lugares donde existe la posibilidad del riego no pudo explotarse al máximo por las limitaciones con el combustible. La electrificación de las estaciones de bombeo, para ser utilizadas en el horario del "no pico", se presenta como una solución.

Los daños mayores, evaluados de conjunto, se localizan desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo en lo que ya se califica como el período más seco del último decenio. Imposible ser absolutos, señaló, porque la situación puede ser diferente en cada provincia y municipio. Apuntó que el caso se complica porque desde el 1991,el segundo año de más bajo régimen de lluvia ha sido el 2000.

Los especialistas del Instituto de Meteorología pronostican que las lluvias de la esperada primavera deben llegar después del 20 de mayo. Tendrán una frecuencia e intensidad normales, según las condiciones que se observan, y no la abundancia necesaria para llenar las presas. 

Las ventajas de poder acopiar buena parte del agua de lluvia se aprecian en varias presas, entre ellas la Zaza, la mayor de todas. Esta dispone de suficiente reserva para asegurar el abasto de la empresa arrocera Sur del Jíbaro, en Sancti Spíritus. Igual es el panorama que muestran los embalses que surten a las poblaciones de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo.

10/05/2002

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