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Temas beisboleros Alexander en sus 800 SIGFREDO BARROS Alexander Ramos Rabell quizás llegue al final de su carrera deportiva sin haber conseguido uno de sus más caros sueños, integrar un equipo Cuba a un evento olímpico o mundial. Más por coincidencia en tiempo con muchos estelares, que por falta de una calidad sobradamente demostrada en sus quince años de Series Nacionales.
Pero ya tiene en su poder un récord por el cual la afición deportiva de un extremo a otro del país lo respetará eternamente: el pasado martes, al cumplirse el quinto inning del enfrentamiento entre la Isla de la Juventud y Pinar del Río, el camarero pinero arribó a su juego número 800 de forma consecutiva. Se dice fácil... y se escribe también en pocos segundos. Pero esa redonda cifra no dice —no puede decir—, cuanto esfuerzo y sacrificio representan el no haber faltado jamás a un juego de pelota en la Isla o fuera de ella a través de ocho años, desde 1994. Recuerdo sin mucho esfuerzo de la memoria uno de sus momentos más importantes en esta carrera contra la adversidad. La XXVIII Serie vivía uno de sus instantes de pasión y presión, con un play off Industriales-Isla de la Juventud reñido a más no poder. Y toca la casualidad que en uno de los partidos previos al enfrentamiento contra los azules, Alexander sufrió una fisura en su muñeca derecha y se hizo necesario colocarle un yeso. Enterado, irrumpí en el dugout de los pineros. Era una noticia de primera plana: ¡el capitán de la Isla no podría jugar! Pero me llevé un gran chasco. Alexander me miró como si yo acabara de llegar de otro planeta y, con voz pausada, me sacó de un gran error: Únicamente muerto yo no salgo al terreno. No es una cuestión de guapería, sino de respeto a la afición que viene al estadio a verme jugar, a mis compañeros y a mí mismo. Hablé con los médicos y puedo salir a batear. Estoy seguro de que le seré útil al equipo. Y así fue. Lesionado —con el dolor que causa toda fisura—, Alexander no dejó de participar en ninguno de los siete juegos de que constó ese play off, reñido como pocos. Al final, luego de caer con las botas puestas en el séptimo choque ante un Latinoamericano repleto de una punta a la otra, los integrantes de la selección pinera fueron recibidos como héroes en Gerona. Alexander estaba entre ellos, como uno más. Pero no hay dudas de que su ejemplo inspiró al resto de su equipo. No se podía quedar mal con un hombre que soporta dolores en aras del triunfo. De ahí en adelante no han sido pocos los contratiempos. Gripes, fiebres, lesión en una pierna. Cansancio lógico de tanto ir y venir de un extremo a otro de la Isla (el equipo pinero es uno de los que más kilómetros viaja, por tierra y por mar). Pero Alexander sigue en sus trece, sin cejar en su empeño de salir todos los días. Y por eso hoy puede festejar sus 800. |
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