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08/05/2002
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Un soplo en el corazón

JOSÉ ANTONIO FULGUEIRAS

SANTA CLARA.— Julio Valdivia entró a una piscina por un diagnóstico médico de un incipiente soplo en el corazón. Él no sabía por qué sus padres le habían encerrado el futuro en el rectángulo de una alberca deportiva. Ni remotamente sospechaba que iba a entregar sus aurículas y ventrículos para siempre en el afán de un nadador que, a los 15 años de edad, se entona sobre el pecho más de 50 medallas de oro ganadas a brazada y coraje limpio.

Retornó hace unos días de Argelia con tres preseas de oro conquistadas en los eventos de 100 y 200 libres y relevo combinado, mérito acuático que lo alzó como el nadador cubano más destacado en ese tope de amistad entre los dos países.

Julito se ha estirado en tamaño y pectorales, no así su manera innata de rehuir cualquier palabra elogiosa que se diga sobre su persona, ya sea pronunciada por su papá Julián, colaborador deportivo cubano en Venezuela, su mamá Maribel, la dulzura personificada, o de cualquier otro que aspire a observar el más mínimo síntoma de vanidad en su semblante.

Él considera que ha hecho poco o no ha hecho nada, aún cuando ya cumplió otra gira exitosa en el 2000, en Guatemala, torneo centroamericano, donde conquistó 6 medallas de oro y una de plata y ha arrasado en las copas Marcelo Salado de natación, en las modalidades de medio fondo.

Afirma no pensar en nada mientras avanza dentro de la alberca. "Cuando estoy afuera, minutos antes de dar la arrancada, sí me imagino cómo voy salir y terminar y pongo siempre un pensamiento positivo de que voy a ganar, no importa el rival que tenga a mi lado en la carrilera."

Él no oye nada cuando va nadando, ni a su mamá Maribel, que le anima a gritos desde los bordes; pone solamente la mirada en el infinito y en el momento en que ve la banderita y sabe que tiene que dar la vuelta, afincar los pies en los bordes y tomar el camino de regreso. Estudia actualmente en la ESPA Nacional, donde cursa el décimo grado y se ha enamorado de Julie, también nadadora, y quien disfruta junto a él de la música rock y la literatura policíaca.

Sus mejores tiempos: 57 segundos en 100 metros libres y 2 minutos y tres segundos en 200. Aspira a poder concurrir a los Centroamericanos de El Salvador y lograr una medalla olímpica en el 2008. Admira a Neiser y Gunter, por "su constancia y sus deseos de ayudar a los menos expertos, a los que se inician con deseos de escalar peldaños".

Julio Valdivia, es un diamante fluvial que el agua va puliendo lentamente, silencioso y modesto, bracea hacia un punto más cercano más lejano, siempre avante, con su máxima anfibia de nadar mucho y hablar poco, de soplar la victoria con los aires mudos del corazón.

08/05/2002

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