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Acotaciones Un poeta en multimedia AMADO DEL PINO
No pretende la puesta un enlace evidente, ni una totalidad entre la ilustración de los poemas. El concepto general se busca por la acumulación de las sensaciones y las visiones. El contrapunteo con las referencias lorquianas se apoya en una selección inteligente y jerarquizada de los objetos sobre el escenario. También sobresalen en el espectáculo, dirigido por Gema López y José María Roca, el uso inteligente de las multimedias y el aporte conceptual de un diseño de luces, cercano a lo cinematográfico. Sin embargo, el virtuosismo en la aplicación de las nuevas tecnologías hubiese resultado más eficaz contrastado con momentos de una teatralidad más artesanal. Aunque los actores evidencian un excelente entrenamiento, hay poco de caracterización y hasta la emotividad, a partir de los textos lorquianos, se ve limitada por una vocación de priorizar la belleza y la fuerza de las imágenes. La música original de José María Roca supera a la palabra en expresividad. Dentro de las muchas formas de citar la poesía a las que acude el montaje, pudo haberse trabajado más la "tradicional" del intérprete comprometiendo su piel y su alma con los versos. Con todo, hay escenas en que Gema López y el resto del elenco ofrecen visiones desgarradoras del esencial conflicto entre la sensibilidad poética y la agresiva velocidad de la gran ciudad. Un poeta en Nueva York viene a recordarnos que lo computarizado y lo mediático también pueden robustecer el discurso escénico. Pero en su formidable factura asoma también la oreja el peligro de que tantas posibilidades técnicas empañen ese diálogo cuerpo a cuerpo que late en la esencia del teatro. |
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