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PIS Y ELAM: aportes de Cuba a la salud de los más pobres Clausurada Convención Internacional de Salud Pública 2002 José A. de la Osa La necesidad de trabajar sostenida y tenazmente por la salud y por un mundo mejor para la humanidad, cuando la brecha entre pobres y ricos se sigue incrementando, fue un sentir manifestado en la Convención Internacional Salud Pública 2002, clausurada este fin de semana en el Palacio de las Convenciones. En la declaración final emanada de esta importante cita científica, que reunió a más de 400 delegados procedentes de 33 países y 750 nacionales, se establece claramente que la falta de equidad en salud y de acceso a los servicios básicos constituyen factores que agravan los indicadores sanitarios y de desarrollo humano del mundo de hoy. De ahí que uno de los temas tratados con mayor énfasis fuera el de la reforma de los sistemas y servicios de salud que, según criterio de expertos de organismos internacionales, deben tener un enfoque hacia la salud de las poblaciones y la calidad de vida, con responsabilidad de los estados, a fin de garantizar la protección social en salud. Al valorarse que los recursos humanos y su preparación son elementos esenciales para el desarrollo de los sistemas de salud, se puso de relieve el alcance del Plan Integral de Salud (PIS) que desarrolla Cuba en tres continentes, y la creación de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), actualmente con una matrícula de más de 5 000 estudiantes de alrededor de 20 países, calificados como "aportes a la salud de los países más pobres". Varios delegados consultados por Granma coincidieron al afirmar el alto grado científico y de visión social alcanzada por la Convención Internacional que trató los temas actuales del desarrollo de la Salud Pública, la Higiene y la Epidemiología. La ceremonia final contó con las palabras de los doctores Pedro Más Bermejo, presidente del comité organizador del evento, y Carlos Dotres, ministro cubano de Salud Pública. |
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