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Libertades en Estados Unidos La pornografía infantil NICANOR LEÓN COTAYO
El acuerdo fue adoptado el 16 de abril y está referido a las imágenes donde a través de medios artificiales son presentados niños "virtuales" realizando actos sexuales. La computación es utilizada en los Estados Unidos para ofrecer más de mil servicios sobre este material, y solo uno de ellos, a cargo de Robert Thomas, llegó a solicitar y distribuir 600 000 escenas con esa factura.
El Segundo Congreso contra la Explotación Sexual Infantil, realizado en Japón a fines del 2001 con la participación de Después, un informe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) dijo en Washington que mientras en 1996 investigaron 113 casos de ese tipo mezclados con las páginas web de Internet, durante el año pasado indagaron sobre 1 541 de igual catadura. Hace algo más de siete años, el Congreso estadounidense aprobó la Ley para la Decencia de las Comunicaciones, donde se establecieron multas y hasta condenas de cárcel para quienes auspiciaran este repugnante negocio. Pero ello solo se mantuvo en pie durante unos cuantos meses, porque el 26 de junio de 1997 el Tribunal Supremo de Estados Unidos, con el argumento de salvaguardar la libertad de expresión, la desaprobó. Al explicar su postura, un informe de esa entidad judicial indicó que la referida pornografía representa ganancias por unos mil millones de dólares anuales, en especial por el cobro de las tarjetas de créditos para acceder a servicios reservados. Ahí está la clave. No obstante, el juez John Paul Stevens escribió entonces a nombre de sus colegas que las normas de la ley del 96 "reducen la libertad de expresión protegida por la primera enmienda" de la Constitución. Ahora, al tratar de justificar la nueva luz verde dada por ese mismo Tribunal a la pornografía infantil, el juez Anthony Kennedy planteó que esas imágenes no involucran a ningún niño, "y han existido desde hace siglos en el arte y la literatura". Hasta julio del año pasado, el FBI recibió 876 213 denuncias sobre personas desaparecidas en los Estados Unidos, el 90% de ellas menores de edad. Estos últimos, como ha sido informado muchas veces, en número considerable terminan en manos de la pornografía o la prostitución infantil, e incluso los utilizan en el tráfico de drogas. Un documento del Subcomité Permanente de la Cámara de Representantes dedicado al tema, apuntó en 1986: "La pornografía infantil juega un papel central en los abusos sexuales de niños" en este país. Ted Budy, un conocido violador y asesino de infantes, durante las declaraciones formuladas en 1989 poco antes de ser ejecutado en la Florida, reconoció su obsesión por esa clase de materiales. En esa conversación también dijo: "la pornografía puede alcanzar y arrebatarle un niño a cualquier hogar. Me arrebató a mí hace 20 ó 30 años, y no hay protección en una sociedad que tolera tal violencia". La libertad de expresión, al igual que los derechos humanos u otros conceptos, no entraña una idea abstracta, ni fija un mismo cuño para todos los países del mundo. Por ejemplo, en Estados Unidos sus máximas autoridades judiciales incluyen a la pornografía infantil como una expresión de tal libertad, y así lo bendicen e imponen a la vista de todos, y después allí ni tiembla la tierra ni revienta un gran escándalo. Durante 43 años Washington ha dicho un millón de veces que en Cuba no existe libertad de expresión, tal y como ellos la conciben, y el caso de la pornografía infantil —a manera de síntesis— ayuda a explicar las diferencias. |
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